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Estimada ciudadana:

Para mí, como también para las hijas de Marx, será un gran día cuando aparezca la traducción rusa de la Miseria de la filosofía. Ni que decir tiene que me complacerá poner a su disposición cualquier material que pueda serle útil. Esto es lo que me propongo hacer.

Además de la traducción alemana, en la actualidad se está imprimiendo en París una nueva edición francesa. Para estas dos ediciones estoy preparando algunas notas aclaratorias, cuyo texto le enviaré.

Para el prefacio existe un artículo de Marx sobre Proudhon en el Social-Demokrat de Berlín (1865), que contiene prácticamente todo lo necesario. Se imprimirá al comienzo de las dos nuevas ediciones francesa y alemana. El único ejemplar existente se halla en nuestros archivos del partido en Zúrich; si no aparece otro entre mis papeles o los de Marx (lo sabré dentro de unas semanas), usted podrá fácilmente obtener una copia a través de Bernstein.

Para la edición alemana tendré que hacer un prefacio separado refutando la absurda afirmación de socialistas reaccionarios de que en El Capital Marx plagió a Rodbertus, y demostrando que, por el contrario, Marx ya había formulado su crítica de Rodbertus en la Miseria antes de que Rodbertus escribiera sus Cartas sociales. A mi juicio, esto carece de interés para un público ruso aún no penetrado por nuestros seudosocialistas. Pero usted es quien mejor puede juzgar; el material queda a su disposición si lo considera oportuno.

Lo que me dice acerca del aumento del estudio de libros sobre teoría socialista en Rusia me complace sobremanera. El espíritu teórico y crítico, que prácticamente ha desaparecido de nuestras escuelas alemanas, parece en verdad haberse refugiado en Rusia. Me pide usted que le sugiera algunos libros para traducir. Pero ustedes ya han traducido, o prometido traducir, casi todas las obras de Marx, y han tomado las mejores de las mías. El resto de nuestros libros alemanes son o bien flojos en cuanto a la teoría, o bien tratan de asuntos más o menos limitados a Alemania. Los franceses han producido últimamente algunas cosas bastante buenas, pero están todavía en sus inicios. El resumen de El Capital hecho por Deville es bueno en lo que respecta a la parte teórica, pero la parte descriptiva fue hecha con demasiada prisa y resulta prácticamente ininteligible para quien no esté familiarizado con el original; además, es demasiado extenso para un resumen. Sin embargo, creo que podría sacarse algo provechoso de él si se reescribiera, y un resumen de El Capital siempre sería útil en un país donde el libro mismo solo puede obtenerse con dificultad.

Es cierto que, cuando hablé de la situación en Rusia, pensaba también, entre otras cosas, concretamente en sus finanzas — pero no exclusivamente. Para un gobierno acorralado, como el de Petersburgo, y un zar cautivo, como el ermitaño de Gátchina, la situación no puede continuar sin volverse cada vez más tensa. Nobleza y campesinado, ambos arruinados; el ejército, herido en su chovinismo y escandalizado por el espectáculo diario de un zar que se esconde; la necesidad de una guerra exterior como válvula de escape para las «malas pasiones» y el descontento general —y al mismo tiempo la imposibilidad de emprenderla por falta de dinero y de coyunturas políticas favorables—; una poderosa intelectualidad nacional impaciente por romper las cadenas que la atan y, por encima de todo ello, una carencia total de dinero y una autoridad con los cuchillos de los activistas al cuello, me parece que cada mes que pasa la situación se hace más insostenible y que, si surgiera un gran duque audaz y de mentalidad constitucional, la propia «sociedad» rusa habría de ver que un golpe palaciego sería la mejor salida a este impasse. ¿Acudirán ahora Bismarck y Bleichröder al rescate de sus nuevos amigos? Lo dudo. Más bien me pregunto cuál de las dos partes contratantes será engañada por la otra.

Le adjunto un manuscrito de Marx (copia) para que lo use como considere oportuno. Ya no recuerdo si fue en Slovo o en Otechestvenniya Zapiski donde encontró el artículo «Karl Marx ante el tribunal del Sr. Zhukovsky». Esta es la respuesta que escribió; lleva el sello de un trabajo destinado a ser publicado en Rusia, pero nunca lo envió a Petersburgo por temor a que la mera mención de su nombre pudiera comprometer la existencia de la revista que publicara su respuesta.

Suyo muy sinceramente,
F. Engels

Su traducción de mi folleto me parece excelente: ¡qué bella lengua es el ruso! Todas las ventajas del alemán, pero sin su espantosa tosquedad.