Hasta el momento no he sabido nada en absoluto de San Petersburgo acerca de una traducción rusa del segundo tomo. Y, por otra parte, no creo tampoco que, en las circunstancias actuales, pueda plantearse siquiera la publicación de una obra de esta índole en la capital rusa; sin duda querrán echar primero un vistazo al texto alemán.

Por otra parte, la situación política en Rusia es ahora tan tensa que una crisis podría sobrevenir de un día para otro. Incluso creo probable que la prensa sea libre en Rusia antes de que lo sea en Alemania. Y en ese caso, el traductor del primer tomo, Hermann Lopatin, podría, con cierta razón, reclamar el derecho de traducir el segundo.

No creo, por tanto, que haya llegado aún el momento de intentar tomar una decisión definitiva sobre este asunto, pero he de darle las gracias sinceramente por su amable ofrecimiento, que tendré presente. Quizá dentro de un mes o dos podamos ver las cosas con más claridad, y entonces reanudaremos nuestra conversación sobre el particular.

Me complace sobremanera saber que es usted quien ha emprendido la traducción de mi *Entwicklung*, etc.; espero con vivo interés ver su trabajo y aprecio plenamente el honor que me ha hecho.

Soy, mi querida y valerosa ciudadana,

Suyo siempre,
F. Engels

A la ciudadana Vera Zasulich