Querido Liebknecht:

Si continúa usted de esta manera, ocasionándome gastos innecesarios de tinta con los planes que no deja de urdir y las acciones irreflexivas que emprende por su cuenta y riesgo, nuestra correspondencia cesará ciertamente.

Todo lo que le pedí en un principio fue una respuesta, diciéndome cuál era mi posición legal respecto a Wigand. El contrato de 1845 contempla una segunda edición y estipula los honorarios que han de pagarse por ella.<sup>40</sup> Pregunta:

1. ¿Estoy todavía ligado por él?

2. En caso afirmativo, y si Wigand se niega a imprimir una 2ª edición en las condiciones de pago acordadas, ¿quedo yo liberado por completo?

Jamás he podido obtener de usted una respuesta a estas sencillas preguntas y, puesto que prometió conseguirme una, no puedo sino tacharlo de «negligencia por su parte».

Jamás le he dado instrucciones, ni personalmente ni a través de terceros, para que actuara en mi nombre, y no concibo por qué, en este momento, se le ha ocurrido poner en marcha semejante cosa por su propia cuenta y sin la menor reflexión. Le solicito expresamente que no dé paso alguno; yo mismo escribiría de inmediato a Wigand y lo desautorizaría todo.

Meissner ha escrito hoy; no menciona en absoluto la publicación por entregas.<sup>*</sup> El contrato no nos da derecho a intervenir aquí. Pero si Dietz puede demostrar a Meissner que ello redunda en su propio provecho, tal vez lo haga después de todo.

Dirección de Lafargue:

66, Boulevard de Port-Royal, París (cerca de Ste-Pélagie, práctico para quien va a parar a la trena).<sup>b</sup>

Las fotografías se entregarán en lotes y se enviarán a Dietz cuanto sea posible.<sup>c</sup>