Mi querido Lavrov:

Me apresuro a acusar recibo de su carta, que incluía un giro postal por valor de 124,50 francos. No podré cobrarlo hasta el miércoles, como muy pronto, pues mañana he de examinar los manuscritos que dejó Marx. En cuanto haya cumplido el encargo, lo anunciaré en el *Sozialdemokrat* de Zúrich y pediré a la redacción que le remita uno o dos ejemplares de ese número. Huelga decir que no se mencionará el nombre del ciudadano Krantz.

He encontrado el manuscrito de la «Circulación del capital» y del libro tercero: «Las configuraciones del proceso total»: alrededor de 1.000 páginas en folio. Por ahora me es imposible decir si el manuscrito, tal como está, se halla en condiciones de entrar en imprenta. En cualquier caso, tendré que copiarlo, pues es un borrador. Mañana, por fin, dispondré de tiempo suficiente para dedicar varias horas a revisar todos los manuscritos que Moor nos ha dejado, en particular un esbozo de dialéctica que siempre había tenido la intención de hacer. Pero siempre se guardaba de decirnos hasta dónde había avanzado su trabajo, pues sabía que, en cuanto la gente se enterase de que algo estaba listo, le acosarían hasta que consintiera en publicarlo. Todo esto queda entre usted y yo; no tengo derecho a publicar nada sin Tussy, que es mi co‑albacea literaria.

A todos nos alegró y sorprendió saber que nuestro bueno y valiente —valiente hasta la locura— Lopatin había recobrado tan felizmente su libertad. Confiemos en que, al tiempo que conserva su valentía, haya dejado la locura atrás, en Rusia. Confío en verlo por aquí uno de estos días. Tenga la bondad de transmitirle mis más cordiales saludos.

Siempre suyo,

F. Engels