Bridlington Quay, Yorkshire
11 de agosto de 1881
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Querido Moor:

Tu carta certificada llegó ayer por la tarde, pero también estaba abierta, esta vez por completo. Te adjunto el sobre para que lo veas; sencillamente, no estaba pegado.

En este momento acabo de enviar a Tussy un cheque certificado por £50. Si quieres que todo o parte de las £20 restantes (por encima de las £30 de que hablabas) se envíe a París, Tussy puede arreglarlo más rápidamente que si se hiciera el pago mediante un cheque sobre Londres enviado por correo directamente a ti allí. Ella puede conseguir fácilmente un giro postal sobre París.

En cuanto a las elecciones francesas, comparto enteramente tu opinión. De todas formas, esta Cámara no seguirá reuniéndose mucho más tiempo; una vez que se haya aprobado el *scrutin de liste*, no tardará en ser disuelta de nuevo.

Ayer por la mañana informé al señor Shipton de que no recibiría más artículos de fondo míos. Kautsky me había enviado una cosa insípida sobre legislación fabril internacional, en una mala traducción, que corregí y envié a Shipton. Ayer llegaron las pruebas y una carta de Shipton, quien consideraba «demasiado fuertes» dos de los pasajes, habiendo, además, malinterpretado uno de ellos; me preguntaba si estaría dispuesto a atenuarlos. Así lo hice y contesté lo siguiente:

1. ¿Qué pretendía al presentarme la solicitud de modificaciones el martes* —es decir, el miércoles aquí arriba—, cuando mi respuesta no habría podido llegar a Londres hasta el jueves, después de que hubiera salido el periódico?
2. Si encontraba *esto* demasiado fuerte, ¿cuánto más lo serían mis propios artículos, mucho más fuertes? En consecuencia, sería mejor para ambos que yo lo dejara.
3. Mi tiempo ya no me permitía escribir regularmente un artículo de fondo cada semana, y ya había pensado comunicárselo después del Congreso de los Sindicatos (septiembre). Sin embargo, dadas las circunstancias, no cabía duda de que su posición ante ese congreso mejoraría si yo lo dejaba en ese mismo momento.
4. Bien podría haberme mostrado el artículo sobre Max Hirsch antes de que se imprimiera. No podía seguir «en la redacción de un periódico que se presta a ensalzar esos sindicatos alemanes, comparables tan sólo a los peores sindicatos ingleses, aquellos que se dejan llevar por hombres vendidos, o al menos pagados, por la clase media». Por lo demás, le deseaba la mejor de las suertes, etc. Esta mañana recibirá mi carta.

No le comuniqué la razón más fundamental de todas, a saber, la total ineficacia de mis artículos en lo que respecta al resto del periódico y a sus lectores. Si producen algún efecto, éste adopta la forma de una respuesta invisible por parte de apóstoles inconfesos del librecambio. El periódico sigue siendo el mismo cajón de sastre de excentricidades probables e improbables; en política es de un «más o menos», pero, en todo caso, más gladstoniano. La respuesta, que en uno o dos números dio señales de despertarse, ha vuelto a extinguirse. El obrero británico sencillamente no quiere avanzar; tiene que ser galvanizado por los acontecimientos, por la pérdida del monopolio industrial. *En attendant, habeat sibi*.

Llevamos aquí quince días; el tiempo, variable, mayormente frío y a menudo amenazador, pero no llueve con mucha frecuencia. Nos quedaremos al menos otra semana, quizá quince días, pero desde luego no más.

Desde que estoy aquí tomo *The Daily News* en lugar del *Standard*. Es aún más estúpido, si eso es posible. ¡Predica el antiviviseccionismo! Tan escaso de noticias como el *Standard*.

Puede que Hirsch sufra por su viaje de placer. Pero no puede evitar ser lo que es.

Saludos cordiales a todos.

Tuyo,
F. E.

* Aquí: resultado del escrutinio. – Véase carta anterior.
** 9 de agosto. – *The Labour Standard*.
*** Véase este volumen, pág. 119.
**** más o menos.
***** Entretanto, que haga lo que quiera.