Querida hija:

La carta adjunta de Lafargue (ten la bondad de devolvérmela en algún momento) me ha tranquilizado mucho respecto a Jennychen, aunque tal vez Lafargue, por consideración hacia mí, haya pintado un cuadro demasiado halagüeño; pero, en efecto, parece que el peligro inmediato ha pasado.

Encantadores los relatos de Wolf y Pa* (quien ahora es un idólatra de Wolf), etc.

Tal como están las cosas ahora (y Engels está de acuerdo conmigo en esto), sería un momento de lo más desfavorable para enviar a Johnny a Argenteuil. No puede volver hasta que Jenny se encuentre de nuevo en condiciones de atender su casa. En lo único que hay que concentrarse es en el asunto principal, no en consideraciones secundarias, y fueron precisamente éstas las que casi acaban con la vida de Jenny. ¿Qué más dan unos meses de más o de menos, aparte de que el pobre muchacho se vería precipitado desde el principio en el caos?

Espero, Tussychen, que escribas enseguida a Jennychen contándole lo que he dicho. Hoy mismo le enviaré unas líneas a Longuet sobre este asunto, dirigidas al Justice.

Debes hacer que Johnnychen tenga noticias de sus hermanos y hermana; por supuesto, también le comunicarás a Lenchen lo esencial de la carta de Lafargue.

Ayer el tiempo fue horrible; hoy también tiene un aspecto húmedo y nada «glorioso». Pero creo que hoy [daré] mi «paseo constitucional» [...]°