1 St Boniface Gardens  

Estimado doctor Williamson:  

Devuelvo con el mayor agradecimiento la carta adjunta.*  

Mi proyectado paseo se vio ayer detenido por la lluvia. Al levantarme esta mañana alrededor de las nueve y cuarto, me sobrevino de repente un acceso de tos espasmódica, boqueando, forcejeando como si me asfixiara. Desgraciadamente, había agotado la morfina, y tampoco me quedaba ninguna de las «pastillas» por usted prescritas, pero tomé una cucharada sopera —más bien algo más— del tónico. Lo que en verdad me sorprendió fue que, en el curso del día de ayer, la tos fuese mucho menos molesta de lo que lo había sido en las últimas semanas. Tampoco fue particularmente turbada mi noche. Los meros agentes morales, supongo, no afectan los movimientos de la mucosidad.  

Ayer por la tarde recibí de París una carta con malas noticias acerca de la salud de la señora Longuet, mi hija mayor. Sabía, desde luego, que su enfermedad era grave, pero no estaba preparado para oír que atraviesa ahora una fase crítica.  

Suyo muy sinceramente,  
Karl Marx