Mi querida Laura:

Recibí tu carta anoche a las nueve y media, demasiado tarde incluso para enviar una línea por el correo de esta mañana, pues las cartas para el extranjero que se echan aquí después de las nueve no se despachan hasta la tarde siguiente.

Apenas tenía dinero en casa, y le había dado a Percy un cheque para que me lo hiciera efectivo hoy en la city. Pero no estará aquí antes de las seis, como muy pronto, también demasiado tarde para mandarte un billete por el correo de las 5.30. Sin embargo, en cuanto reciba el dinero te enviaré uno para ayudarte a salir de los primeros días. Sin duda a Paul le irá como a Guesde y a Bazin y estará en libertad, si no hoy, al menos mañana, tan pronto como se haya despachado la comedia de un interrogatorio ante el austero Piquand. He remitido tanto la carta de Paul como la tuya a Mohr, y esta mañana le he contado a Nim el asunto.

Más en otro momento, cuando pueda enviarte un consuelo sustancial.

Tuyo afectuosamente,
F. Engels