Querido Frep,

28 de marzo: Un día exasperantemente húmedo desde temprano esta mañana — cuando terminé de escribir una breve epístola a Tussy.2** Esta ya había partido, sin embargo, cuando se desató una tormenta que, por primera vez, ofreció una buena función; no solo viento aullante, torrentes de lluvia y truenos, sino incesantes relámpagos sobre LA Barcaza. Esto continuó hasta bien entrada la noche, acompañado como de costumbre por una considerable caída de la temperatura. Interesante, los cambiantes colores de las olas en la hermosa bahía, casi elíptica; la espuma blanca como la nieve, y el mar más allá cambiando del azul al verde.

* por arte de magia cap-Moros-° Henri, Edgar y Marcel Longuet. –" Marx se refiere a la tercera edición alemana del primer tomo de El capital.

29 de marzo (miércoles): Llovizna exasperante hoy; no menos exasperantes los quejumbrosos golpes de viento; temperatura, frío y húmedo.

Hoy, poco antes del déjeuner* (que tiene lugar a LAS DOCE Y CUARTO O quizá las doce y media) llegó el Dr. Stephann con el propósito específico de ‘dedicarse’ a pintar aquellos lugares en la parte más baja de mi espalda y pecho que había señalado especialmente y reservado para su propio ataque. Antes, como en cada visita, un examen minucioso; a la mayor parte de mi lado izquierdo se le concedió un estatus mucho mejor; los susodichos puntos inferiores, que actualmente no emiten más que un leve murmullo en lugar de la nota musical de Helmholtz, solo pueden ser puestos en orden por grados lentos (cualquier cosa más rápida se ve obstaculizada por el mal tiempo). Hoy, por primera vez, —sin duda porque pensó que ya estaba lo suficientemente avanzado en el camino de la recuperación como para hablarme con franqueza— Stephann me dijo que ya había sufrido una rechute> de la clase más grave para cuando llegué a Argel. Los épanchements« solo pudieron controlarse recurriendo a vésicatoires,‘ y había progresado mejor de lo que se hubiera podido prever. Añadió, sin embargo, que debería tratarme con mucho cuidado durante años. Cuando deje Argel, me dará un diagnóstico por escrito —destinado en particular a mi médico de Londres.t La gente de mi edad, dijo, debería tener cuidado de no experimentar demasiado a menudo con rechutes. Unas pocas horas después del déjeuner, el tableau‘ sobre mi piel empezó a cobrar vida con cruel seriedad; como alguien que siente que su epidermis se ha contraído y él mismo busca salir de ella; agonía durante toda la noche; me había sido absolutamente prohibido rascarme.

* almuerzo-? recaída-‘ derrames-¢ vejigatorios-° Dr. Donkin-‘ cuadro-* Maurice Casthelaz-" Tanto mejor.

30 de marzo: A las 8 de la mañana mi DOCTOR ASISTENTE, mi ayudante,’ apareció a mi cabecera. Resultó que, como resultado de movimientos espontáneos, las ampollas en general habían reventado; una verdadera inundación había tenido lugar durante la noche — ropa de cama, franela, camisón empapados. Así pues, la pintura había surtido el efecto deseado en los lugares atacados. Mi amable verdugo procedió de inmediato a vendarme, no solo para evitar el roce de la franela, sino también para extraer lo que quedaba del fluido. Esta mañana (31 de marzo) el Sr. Casthelaz descubrió que la succión por fin se aproximaba a su fin y el proceso de secado estaba casi completo. Siendo así, probablemente podré someterme a una segunda aplicación dentro de la misma semana (que comenzó el 29 de marzo). Tant mieux."

El 30 de marzo (ayer), el tiempo se volvió agradable y cálido hacia el mediodía, por lo cual salí a pasear al balcón; más tarde dormí un poco para compensar la noche inquieta, como también haré hoy, ya que la estricta evitación de rascarse lo mantiene a uno despierto por la noche aunque, como durante la noche del 30 al 31, no sea agonizante.

El tiempo hoy (31 de marzo) incierto; sin lluvia todavía, en todo caso; podría volverse relativamente ‘bueno’ hacia el mediodía, como sucedió ayer.

No hay nada más que añadir al boletín de salud; bastante satisfactorio en general.

He recibido [una carta] de Tussychen hoy.

A propósito, hace poco me envió la carta adjunta; no puedo descifrar la firma; tú podrás. ¡En todo caso un extraño fenómeno, un abogado de Quedlinburg con una Weltanschauung propia! Pero hay una cosa que no logro entender: ¿Ha llegado a Maitland Park* el ejemplar del ‘libro’ de ese tipo destinado a mí, o quiere tener primero mi dirección exacta para asegurarse de que su libro llegue sin contratiempos? Si lo primero, Tussy debería acusar recibo de su libro; si lo segundo, enviarle mi dirección ‘segura’.

Mon cher, como a otros MIEMBROS DE LA FAMILIA, también a ti te habrán llamado la atención mis errores de ortografía y sintaxis, y la mala gramática; nunca los recuerdo —pues mi distracción sigue siendo muy grande— hasta después del hecho. Lo que demuestra que hay algo de cierto en el dicho sana mens in sano corpore. Sin duda esto se corregirá poco a poco.

Acaba de sonar el toque para el déjeuner* y esta pequeña nota debe, en consecuencia, estar lista para el mensajero a Argel. Así pues, mi amor a todos y cada uno.

Tu
Moro