Estimado señor Bernstein:

Le adjunto una carta para Kautsky, que le ruego le haga llegar; no sé si la dirección de Viena que me dieron sigue siendo la correcta.

*F. Engels, Esbozo de una crítica de la economía política (presente edición, vol. 3, pág. 439). — Véase la carta anterior.

Los 5 números del Sozialdemokrat aparecidos desde que empezó el año dan fe de un importante paso adelante. Han desaparecido los tonos melancólicos y desesperados del «hombre vencido», la grandilocuencia complementaria de una respetabilidad acartonada, la incesante retórica revolucionaria a lo Most que alternaba con mansedumbre filistea y, por último, la constante preocupación por Most. El tono se ha tornado vivo y resuelto. Si sigue así, el periódico ya no actuará como un narcótico; antes bien, infundirá nuevos ánimos a nuestra gente en Alemania. Puesto que tiene usted la Neue Rheinische Zeitung, haría bien en echarle un vistazo de vez en cuando. La burla y el desprecio con que tratábamos a nuestros adversarios fueron precisamente lo que nos granjeó casi 6.000 suscriptores en los 6 meses anteriores al estado de sitio, y, aunque en noviembre volvimos a empezar de cero, en mayo del 49 habíamos recuperado con creces la cifra anterior. El Kölnische Zeitung ha reconocido ahora que en aquella época sólo tenía 9.000.

Como parece que anda usted escaso de material para el folletín, quizá pudiera reproducir en alguna ocasión el poema del número 44 de 1848: «Esta mañana fui a Düsseldorf», posiblemente con el título «Un come-socialistas de 1848» (folletín de la Neue Rheinische Zeitung del 14 de julio de 1848) y, debajo, el autor: Georg Weerth (muerto en La Habana, 1856). ¡Así que siga adelante!

Suyo,

F. E.

«No robarás» y la apología de la ejecución de Luis XVI son muy buenos.