Querido viejo:

Te comunico con toda urgencia que he sacado para ti un giro postal por cinco libras esterlinas = 126 francos, que confío recibirás.

Cuando Liebknecht estuvo aquí, le regañé severamente por no haberse acordado de ti en lo más mínimo al distribuir el fondo de socorro. Le dije que tú eras, tanto como otros, si no más, una víctima de la ley contra los socialistas, como muchos de los berlineses, entre los cuales los hay que son notorios canallas. Ahora me ha escrito para decirme: Becker será cuidado. Procura, pues, que así se haga y, si no fuera así y te resultara embarazoso apremiarles, ponme unas líneas y yo me encargaré de ello por ti.

Mejor suerte en el Año Nuevo.
Tu viejo amigo,

F. Engels