[Bridlington Quay,] 3 de septiembre de 1880

Mi querida Laura:

Sólo dispongo de unos minutos para contestar a tu amable carta; hemos estado inspeccionando esta noche la colección de un aficionado a la geología, y mañana nos vamos de excursión a Flamboro’ Head. El tiempo aquí sigue siendo magnífico: un auténtico tiempo renano de octubre, que es para mí el colmo del buen tiempo; ni una nube en el cielo, un sol ardiente y, al mismo tiempo, un aire fresco y tonificante. ¿Por qué no podéis venir Lafargue y tú a pasar una semana? El lugar se está quedando vacío; hay cantidad de apartamentos y alojamiento de todas clases.

No he tenido noticias de Pumps desde la carta que recibí en Ramsgate, fechada, según creo, el 15 de agosto. Le escribí enseguida, y después, al llegar a Londres, el viernes pasado, hace hoy una semana, le envié una postal; pero no he recibido respuesta. Ahora estoy casi seguro de que ha escrito a Sarah o a su madre, la señora Nicholls, que se aloja en nuestra casa durante mi ausencia.

* El derecho no se ocupa de nimiedades. — 27 de agosto.

¿Te sería mucha molestia llamar allí y ponerme al corriente del resultado de tus pesquisas? Estoy empezando a intranquilizarme, y estoy seguro de que por ahí circula algún malentendido que me está privando de noticias.

En este momento son las nueve y media de la noche; todas las ventanas están abiertas de par en par, y sin embargo, el buen aire fresco de fuera no entra con la suficiente rapidez para que pueda seguir llevando la chaqueta puesta. La cerveza — ¡ay, la cerveza! Merecería la pena que vinierais aunque sólo fuera para beber un vaso de cerveza en los salones de refresco del muelle, un cafecito muy agradable. ¡Una cerveza tan espléndida!

Moore y Beust se han ido a la «Parade» (ya sabes que en todos los balnearios marítimos es de rigueur* una cosa así) a escuchar la música y a cazar backfisches, de los que aquí hay excelentes ejemplares; ya sabes que el backfisch vive en tierra firme. En todo caso, antes de salir pidieron que os recordara cariñosamente a los dos.

Afectuosamente tuyo,
F. Engels