Estimada señora Bertha:

Tengo junto a mí a un visitante (molesto), pero no quiero dejar escapar la oportunidad de decirle a toda prisa cuán agradecido le estoy por el placer que me ha proporcionado la lectura de su novela en la Kölnische. Todos pueden discernir el gran talento, pero el logro resulta particularmente sorprendente para quien conoce las limitadas y enclaustradas condiciones en que usted trabaja. Es más, me tomaría la libertad de añadir que soy un gran hereje en lo tocante a las novelas alemanas, no las tengo en nada y he sido sobremanera malacostumbrado por los mejores novelistas franceses, ingleses y rusos. De ahí que emprendiera también la lectura de su Verhängnisvolles Jahr con mi habitual desconfianza.

Deseándole toda prosperidad,

Cordialísimo suyo,

Karl Marx