[Borrador]

[Londres, hacia 1879-1880]

Madame,

Muchos años de experiencia me han inculcado el principio de que bajo ninguna circunstancia debe uno dar ayuda económica a desconocidos.

Además, no puedo en este momento reunir la suma que usted necesita. Si pudiera hacerlo, estaría obligado a emplearla, como hago con cada penique que puedo ahorrar, para socorrer a nuestros camaradas de partido alemanes, que están siendo perseguidos por Bismarck.

Además, puesto que tiene usted relaciones que le procuran audiencias con princesas, no es probable que experimente dificultad en salir de este apuro momentáneo.

Finalmente, no puedo dejar de mencionar que, si bien su visita me tomó por sorpresa, desde entonces he estado igualmente seguro de recibir una solicitud del tipo contenido en su carta.

Suyo muy atentamente