Mi querido amigo:

Espero que el año nuevo haga una buena cosa — actúe benéficamente sobre su salud.

Mi más sincero agradecimiento por los discursos y proclamas de Owen.*

a Véase este volumen, págs. 262-263. — > antiguo

La reunión de Trafalgar Square del viernes pasado fue mucho más importante de lo que harían suponer los informes de los periódicos. Hubo una concurrencia de por lo menos 15.000 a 20.000 personas. El partido ruso, representado por el Honorable Bradlaugh, Hales, Mottershead, Osborne, etc., se vio obligado, tras una tremenda lucha cuerpo a cuerpo, a evacuar el lugar con los vestidos desgarrados, los ojos hinchados y las narices rotas. Una docena de heridos fueron entregados al hospital más próximo. John Bull salió como un verdadero toro y no como un cordero. El partido turco se hallaba en una mayoría abrumadora. *Entre nous*, tuve algo que ver en la organización de esta manifestación, pues, de hecho, desde hace muchos, muchos meses he venido actuando a través de algunos obreros británicos y antiguos obreros sobre las muy diversas capas de los partidarios de Turquía. Pero, por supuesto, si yo hubiera hecho el más mínimo movimiento público, todo se habría echado a perder. En tales asuntos nacionales ningún extranjero debe aparecer. Si considera que es su deber hacer algo, debe hacerlo en secreto, entre bastidores, a través de unos pocos nativos en cuya discreción pueda confiar. Un día le contaré [acerca de] las muy extrañas relaciones en las que he entrado así con grandes señores británicos que montarían en cólera si tuvieran la menor sospecha de bajo qué consejos estaban actuando.

He recibido cartas e impresos de Rusia.* La miseria que reina allí ahora es verdaderamente espantosa. Salvo los dependientes del gobierno y la fracción, de ninguna manera fuerte, de paneslavistas, el descontento es universal. Habían esperado que la paz se concluyera de inmediato después de la caída de Plevna.**

En cuanto a Turquía, el gran peligro para ella es Mahmud Damad, único responsable del fracaso de la primera campaña. Este hecho es conocido en Constantinopla, y me pregunto si algunos fanáticos softas* no tendrán el buen sentido de «extinguir» a ese canalla. Como dijo Hobbes: La igualdad de los hombres queda probada por esto... que el hombre más pequeño, el más débil, puede de una manera u otra matar al más alto, al más grande.*

Aparte de todos los incidentes de la guerra, con la ayuda de esa administración modelo que los rusos deben, el invierno en Bulgaria diezmará a su ejército. Ya todos sus puentes de pontones, salvo el de Zimnicea* (que tampoco resistirá los repetidos ataques del hielo del Danubio), han sido arrastrados, y, de paso, quedarán aislados de Valaquia.

En Francia, el gabinete Dufaure no durará mucho. El descubrimiento de la conspiración militar lo matará.°

Toda la familia le envía sus deseos de año nuevo y usted sabe que brotan del corazón.

Suyo devotísimo,
Karl Marx