Londres, 10 de agosto de 1878  
122 Regent’s Park Road, N. W.

Mi estimado señor Lavrov:

Espero que haya recibido el ejemplar de mi *Anti-Dühring* que le envié ayer. Se lo habría mandado antes de haber sabido su dirección actual. Escribí a Smirnov, 4 Lower Charles St., y luego a Lopatin, 6 rue Linné, para pedirla, pero ninguno ha contestado. ¿Podría usted indicarme adónde debo enviar el ejemplar de Lopatin? Su silencio nos inquieta un tanto, pues una carta anterior, enviada a esa misma dirección, le fue reexpedida a Suiza, donde, según me escribió, pensaba permanecer solo hasta el mes de junio; y desde entonces *Hauaao* informa de que ha sido detenido en Rusia. Aunque la noticia no carece de escollos cronológicos, su silencio nos tiene preocupados.

Como habrá visto, los darwinistas alemanes, en respuesta al llamamiento de Virchow, se han pronunciado inequívocamente contra el socialismo. Haeckel, cuyo folleto acabo de recibir, se limita a hablar en términos generales de las «locas doctrinas del socialismo»; pero el señor Oscar Schmidt, de Estrasburgo, va a aplastarnos *con amore* en la conferencia de naturalistas de Kassel. Es un esfuerzo desperdiciado. Si la reacción en Alemania se desboca, sus primeras víctimas, después de los socialistas, serán los propios darwinistas. En todo caso, pase lo que pase con ellos, yo me encargaré de responder a esos señores. Y, de cualquier modo, tenemos todos los motivos para estar satisfechos con ese acontecimiento, como, en verdad, con los acontecimientos en general. El señor Bismarck, que durante 7 años ha estado trabajando para nosotros como si estuviese a nuestroeldo, se muestra ahora incapaz de moderar sus ofertas para acelerar el advenimiento del socialismo. El *Après moi le déluge* no le basta; se empeña en tener ese diluvio en vida propia: hágase su voluntad. Sólo temo que haga su trabajo demasiado bien y que el diluvio llegue antes del tiempo señalado.

Suyo atentamente,

F. Engels