Londres, 30 de julio de 1878

Querido Pauli,

Esperemos que los nuestros cumplan hoy con su deber, como tenemos derecho a esperar después de todo lo sucedido.* Puesto que Bismarck ha perpetrado la colosal metedura de pata de intentar explotar todo ese asunto de los tiroteos para derribar a los liberales, y ahora utiliza a los socialistas simplemente como pretexto,* nos es aún más grato observar cómo los campeones del orden y la ley riñen entre sí. No logro comprender a Bismarck; sus «nervios» deben de haberse descompuesto por completo, junto con la poca inteligencia que aún le quedaba. Passe encore* que no vea que su juego bonapartista se reduce, en efecto, a enfrentar alternativamente a los obreros contra los burgueses y a los burgueses contra los obreros, jodiendo así a ambos. Pero es pura locura que pretenda derribar a los liberales, a esos adulones de «no somos más que perros»** que seguirán lamiendo la bota que les patea el trasero a cambio de un mínimo de halago —esos liberales que son su única protección frente a la corte enteramente feudal-ortodoxa-reaccionaria— y entregarse así irrevocablemente a los reaccionarios, precisamente a aquellos a quienes ha traicionado y perseguido y que le odian a muerte. ¡Y se llama a sí mismo «estadista»! ¡Y se propone provocar la caída de los socialistas mediante una política que

4 No es para tanto

a nadie puede beneficiar sino a los socialistas! Si el digno sujeto estuviera a nuestro sueldo, no podría trabajar mejor en favor nuestro. Es más, aplaza efectivamente la sesión del Reichstag hasta el último momento, simplemente para que la batida antisocialista tenga tiempo de extinguirse por sí sola, para que el burgués se avergüence de su abyecto papel de denunciante, y para que los partidos del orden y la ley se enemisten tan a fondo que pierdan toda esperanza de recomponerse. ¡Y mientras al socialismo se le abona tan espléndidamente el suelo desde la base, se pretende matarlo en septiembre podando unos pocos de sus brotes más altos! No, querido Bismarck, cacatum non est pictum.*

Gracias por el periódico. Tres cuartas partes de todo el alboroto son pura invención del Londoner Journal (el Dr. Juch, un viejo inútil y derrochador de la peor calaña, y Schweitzer, impresor de libros, que recibió una paliza durante la manifestación del Príncipe Heredero[¿Federico III?] pero fue demasiado cobarde para denunciarlo); es más, este periódico tiene la intención de ser comprado por el fondo de reptiles,** el cual, sin embargo, ya posee aquí un periódico en la forma del Hermann y sostiene el criterio de non bis in idem.* La verdad del asunto es que, en dos asociaciones de aquí, unos cuantos tarambanas de origen alemán, igualmente de la peor calaña, están armando un gran escándalo para poder, a propósito del asunto de los tiroteos de Berlín, pavonearse aquí como representantes de los obreros de todos los países. La seductora perspectiva de desempeñar un papel ha extraviado al pequeño Ehrhart de Mannheim, llevándolo a confraternizar con esta pandilla. Por tercera vez en aproximadamente cuatro años se han proclamado a sí mismos el consejo central internacional del proletariado... Si estos gritos y garabatos rebasan cierto límite, nos veremos obligados a desenmascarar públicamente a estos señores para que no se piense que estamos detrás de tales desatinos —algo que a la reacción le interesa sobremanera difundir.

La perspectiva de un viaje a Alemania este año parece ser escasa, incluso si la política no se estorbara cada vez más. Me daré por contento si puedo llevar a mi mujer a la ciudad costera más cercana por un par de semanas; hasta ahora ni siquiera podía pensarse en ello. La semana pasada apenas si se levantó de la cama. La cosa es sumamente grave y podría acabar muy mal. La señora Marx también se encuentra indispuesta, con trastornos de hígado y estómago, y el especialista más eminente de aquí le ha dicho que, aunque no es posible eliminarlos del todo, sí podrían hacerse llevaderos. Aún no sabemos qué balneario le recetará.

«Cagar no es pintar. — Federico III — © no pagar dos veces por lo mismo — * Véase el presente volumen, pp. 364-65.

Marx se encuentra relativamente bien para esta época del año. Su hija mayor ha tenido otro bebé, un niño.* Felicitaciones de todos nosotros por tu «Nº 8».* De modo que si no envían a la señora Marx al continente, es poco probable que tengáis visitas de por aquí este año.

Pumps sigue tan perezosa para escribir como siempre, si no más. Pero en otros aspectos la escuela de Manchester le ha hecho mucho bien.*

Saludos muy cordiales de todos nosotros para ti, tu esposa* y los niños.

Tu
F. Engels