Querido Pauli:

No puedo dejar que esta curiosa carta de Pumps se vaya sin decir una vez más lo muy agradecidos que mi mujer y yo le estamos a usted y a su mujer por todo el cariño y la bondad que han mostrado a la muchacha. Espero que cuando sus hijos sean mayores haya por fin oportunidad de saldar la cuenta.

¿Cuándo vendrá usted? Schorlemmer jura y perjura que tiene que visitar Inglaterra antes del verano, pero es todo lo que podemos averiguar, y sin embargo sería muy agradable saber, aproximadamente, cuándo se dejará caer por aquí. Su habitación está preparada; si llegara a finales de esta semana, Schorlemmer podría aprovechar las vacaciones y venir también.

Pasamos tres semanas en Brighton, que le sentaron a mi mujer de maravilla; ha vuelto más fuerte que incluso después de la larga temporada en la costa y del viaje de recuperación del año pasado, y había estado notablemente baja. Ojalá le dure hasta el verano.

Así que, después de todas las interminables vacilaciones, ahora parece que al fin van a llegar a las manos en Oriente, y yo estaré encantado si los rusos reciben una buena paliza. Los turcos son gente de un carácter muy peculiar, que no puede juzgarse con los criterios europeos, y su posición, con fortalezas incluidas, entre el Danubio y los Balcanes es inferior en fuerza sólo a la posición Metz-Estrasburgo-Maguncia-Coblenza. Los rusos pueden aún romperse muchos dientes allí.

Y ahora, recuerdos afectuosos a su mujer e hijos y a usted mismo de parte de mi mujer y de

Suyo
F. Engels

ª J. Ph. Becker, ‘Abgerissene Bilder aus meinem Leben’. — Lizzie Burns — Ida Pauli