{Londres,} 19 de marzo de 1877  
[41 Maitland] Park Road

Estimada señora Wollmann:

He demorado la respuesta a fin de pedir consejo sobre un asunto tan importante a uno de mis amigos, un antiguo hombre de negocios.* Él regresó a Londres apenas ayer, tras una larga ausencia.

Con los ingresos que usted menciona, puede vivirse decentemente en Londres, aunque solo —huelga decirlo— sobre una base burguesa modesta. De hecho, Londres es hoy probablemente la capital más barata de Europa, lo que ofrece la ventaja de que, siempre que se guarden las apariencias acostumbradas, se puede llevar la casa como uno quiera, y que nadie, ni siquiera los ricos, tiene por qué ser excesivamente sociable. Las enormes dimensiones y la población de la ciudad libran a uno de muchas consideraciones que en otros lugares son más o menos impertinentes. En lo que respecta a la educación, en todas las escuelas públicas —y estas, aún desde el punto de vista financiero, son las únicas que recomendaría— tienen también profesores de alemán. En algunos aspectos las escuelas mismas son menos adecuadas que las de Alemania, en otros son preferibles. Pero, en todo caso, y particularmente para un muchacho que ha de prepararse para la lucha por la vida, Inglaterra es una escuela de formación mucho más útil que Alemania, ese gran cuartel, salón de criados y guardería.*

En cuanto a profesores de alemán para clases particulares, entre ellos hay una competencia muy fuerte, de modo que el costo de las lecciones no es elevado.

Aquí, como en Norteamérica y en el continente europeo, hay una crisis comercial que, en mi opinión, aún no ha alcanzado su punto culminante. Una vez alcanzado ese punto, entraremos en el período más favorable de todos para la fundación de nuevos negocios. Pero cuanto antes se mude usted a Londres, tanto más largo y tranquilo será el tiempo de que disponga su esposo para adoptar las medidas preparatorias.

No necesito decirle que tanto mis hijas como yo acogemos su traslado a este país como un golpe de suerte inesperado.

Mis más cordiales saludos a Fleckles y a los queridos niños.

Muy sinceramente suyo,  
Karl Marx

Si desea hojear algo de *El Capital*, lo mejor sería comenzar por la última sección, página 314. En la exposición científica la disposición está prescrita para el autor, aunque a menudo resultaría más cómoda y más adecuada para el lector otra disposición.

* Federico Engels.