[Londres,] 9 de diciembre de 1876

Mi estimado señor:

La exhibición del Sr. Gladstone en la conferencia* de ayer me impulsa a comunicar —para información privada de usted y del Sr. Urquhart— una reciente hazaña de este estadista sensacionalista.

Hace alrededor de una semana escribió una carta a madame Nowikoff diciéndole que el *Morning Post* había sido vendido al gobierno austriaco y que el gobierno ruso debería, por su parte, comprar periódicos de Londres, a fin de influir sobre la opinión británica. Incluso la Sra. Nowikoff encontró este un proceder bastante extraño por parte de un ex primer ministro inglés. En la misma carta afirma que su popularidad aumenta a diario y que está seguro de derribar pronto el gabinete Disraeli.

El Sr. Gladstone ha perdido evidentemente el juicio. Por algunas insinuaciones que se me han hecho, creo que la Sra. Nowikoff, a su regreso a Rusia, recibirá una visita de la policía secreta y será cortésmente invitada a entregar las cartas del Sr. Gladstone que obran en su poder. Mediante estas cartas, el gobierno ruso lo mantendrá en servidumbre.

Esta comunicación es estrictamente privada; cualquier indiscreción expondría a terceras personas a un gran peligro.

Le saluda atentamente,
Karl Marx