[Borrador]
[Londres, finales de noviembre de 1876]

Estimado señor Rasch:

El tal Schaible siempre tiene que lanzarse a la brecha en defensa de Blind, siempre que éste ha puesto las cosas demasiado candentes para sí mismo. Así ocurrió en el asunto de 1859. Blind (a finales de mayo o principios de junio de 1859) había impreso en Londres una hoja volante anónima, *Zur Warnung*,* en la que se acusaba a Karl Vogt de haberse dejado sobornar con dinero bonapartista y se le denunciaba como agente de prensa bonapartista en Alemania. Se solicitaba su difusión. Esta hoja volante, impresa en la imprenta de F. Hollinger en Londres, se reprodujo en *Das Volk*, periódico alemán impreso en el mismo taller, a partir de los tipos originales que aún estaban montados. Liebknecht vio en ese taller la prueba corregida, con correcciones de puño y letra de Blind, y envió la hoja volante a la *Augsburg Allgemeine Zeitung*, que la reprodujo en junio. A raíz de ello, Vogt demandó a la *Augsburg Allgemeine Zeitung* por difamación; ésta pidió a Liebknecht que aportase pruebas; él se dirigió a Blind, quien declaró no haber tenido participación alguna en el asunto. Vogt tergiversó entonces el asunto, haciendo ver que Marx era el hombre que estaba detrás de Liebknecht y que había escrito la hoja volante. Esto dio origen a una disputa entre Marx y Blind en las columnas de la *Augsburg Allgemeine Zeitung*.

Mediante declaraciones juradas del cajista Végele —es decir, instrumentos legales—, Marx probó que éste y Hollinger habían compuesto los tipos de la hoja volante, la cual estaba escrita de puño y letra de Blind. Blind persuadió a Hollinger para que hiciera una falsa declaración, a saber, que la hoja volante no se había impreso en su taller y que Blind no era el autor; además, junto con Hollinger, persuadió al cajista Wiehe para que hiciera otra declaración igualmente falsa, en el sentido de que, habiendo trabajado para Hollinger por espacio de 11 meses, podía corroborar las afirmaciones de éste. Apoyándose en ello, Blind declaró que la afirmación de que él era el autor era una mentira rotunda. Ante esto, la *Augsburg Allgemeine Zeitung* dio por terminada la controversia. Marx replicó con una circular impresa en inglés, declarando que las anteriores declaraciones de Blind y sus testigos eran una MENTIRA DELIBERADA y que Blind mismo era un EMBUSTERO DELIBERADO (Londres, 4 de febrero de 1860). Blind guardó silencio. Pero el 8 de febrero de 1860, el cajista Wiehe juró una declaración ante el juez estipendario de Bow Street que contradecía su declaración anterior:

1. que no había estado empleado con Hollinger durante 11 meses;
2. que no trabajaba en la imprenta de Hollinger en la época en que se publicó la hoja volante *Zur Warnung*;
3. que en aquel momento había oído de Végele que éste y Hollinger habían compuesto la hoja volante en cuestión, y que el manuscrito era de puño y letra de Blind;
4. que él mismo había deshecho luego los tipos que aún estaban en pie, en columnas para la reproducción en el *Volk*;
5. que había visto cómo Hollinger entregaba a Liebknecht la prueba de imprenta corregida de mano de Blind, y había oído que, inmediatamente después, Hollinger lamentaba haberlo hecho;
6. que había firmado su declaración anterior bajo presión de Hollinger y Blind. Hollinger le había prometido dinero, y Blind había dicho que daría pruebas de su gratitud.

Marx hizo circular copias de estos documentos en diversos círculos, lo que provocó una respuesta. El 15 de febrero apareció en *The Daily Telegraph* una declaración de Schaible; Schaible se la envió (copia) a Marx, quien replicó* diciendo que eso no cambiaba nada, ni en lo relativo a la obtención por Blind de un falso testimonio por medios subrepticios, ni en lo relativo a la conspiración criminal de Blind con Hollinger para obtener por medios subrepticios la firma de Wiehe en el falsificado y espurio documento.

Ahora, como entonces, ¡Schaible al rescate!

Tales son los hechos. Nada más sé de ese pobre diablo.

Una cosa más. Si volviera usted a hacerme el honor de referirse a nuestro encuentro en Londres, le rogaría que en el futuro se abstuviera de insinuar que hablé de cuestiones que nunca fueron objeto de discusión entre nosotros. En cuanto a la autodeterminación de los seres humanos, lo único que pude decir es que, considerada de ese modo general, carece de sentido para mí. En cuanto a la autonomía de las naciones, si la mencioné fue para negar a los eslavos del sur el derecho a usarla como pretexto para prestarse a los planes expansionistas rusos, del mismo modo que ahora aplaudo de todo corazón la paliza propinada a los serbios; pero, que yo sepa, nunca hablamos de una república social ni de las ejecuciones en Baden. Por otra parte, ha de agradecer usted únicamente a circunstancias del todo fortuitas el que, a raíz de su artículo, Marx no declarase no haberle visto nunca, y que, por tanto, no pudiera en modo alguno haber mantenido esas conversaciones.

No pude contestar antes porque alguien me había tomado prestado mi ejemplar del *Herr Vogt* de Marx, donde lo anterior se halla en las páginas 55 y siguientes, y no me lo devolvió hasta ayer.

Saludos cordiales.
Suyo,
F. E.

* Advertencia. — Tachado en el original: «ganando así su proceso».
* Compárense los detalles en K. Marx, *Herr Vogt* (presente edición, vol. 17, pp. 125-127). — K. Marx, «Prosecution of the Augsburg Gazette» (ibíd., pp. 10-11). — Cfr. presente edición, vol. 17, pp. 319-320.