41 Maitland Park Crescent, N. W.

Querido Frankel:

No pude contestar su larga carta, por la cual le estoy muy agradecido, porque no tenía claro cuál era su situación, es decir, no sabía si una carta mía pudiera perjudicarle si por casualidad era interceptada, por muy inofensivo que fuera su contenido.’ ¿Tendría la bondad de explicarme, si es posible, lo siguiente: ¿cuál es la relación entre las llanuras sembradas y las tierras altas (estas últimas utilizadas posiblemente como pastos)?

Hace usted muy bien en participar en la redacción de un periódico obrero.*

En cuanto al llamado congreso internacional suizo,””° es obra de los aliancistas —Guillaume y Compañía.” Sabiendo que por sí solos no valen absolutamente nada, consideran necesario volver a aparecer en escena bajo la bandera de la “unificación”, cosa que no podrían hacer solos.*” Su plan fue apoyado por los Malon, Pindy y otros Arnould, quienes, asustados de que los obreros estén “actuando” en París sin ellos, procuran traerse de nuevo a la memoria de la gente como representantes patentados de los obreros. Por otra parte, el grupo de Guillaume engañó astutamente a Bebel mientras éste se encontraba en Suiza. Sin embargo, esto importa poco. El Congreso de Gotha no nombró representante oficial alguno para el congreso suizo, sino que se contentó con retórica general sobre la comunidad de intereses de los obreros.'"? Entretanto envié una advertencia a Leipzig, y si alguno de ellos acude al congreso como particular, adoptará una postura negativa ante las zalamerías de los viejos conspiradores contra la Internacional. Es enteramente comprensible el modo en que usted ha obrado como antiguo miembro del Consejo General y delegado en el Congreso de La Haya”. No debe usted sucumbir en lo más mínimo a la embriaguez de la reconciliación, estado en el que los villanos intrigantes siempre estafan a los tontos honrados.

Acaban de empezar a imprimir el libro de Lissagaray”; está ahora ocupado leyendo las primeras pruebas. Los canallas, los llamados líderes obreros

* Arbeiter-Wochen-Chronik. — ** Histoire de la Commune de 1871.

ingleses, aquellos a quienes desenmascaré en el Congreso de La Haya, se han embolsado durante la campaña ruso-búlgara sobre las atrocidades '*’ una hermosa cantidad de billetes de cinco libras de los grandes líderes Gladstone, Bright, Robert Lowe (el mismo que durante la última agitación reformista '’ llamó a la clase obrera multitud porcina *), Fawcett y otros. Pero el complot está llegando a un final terrible. Estos líderes obreros, Mottershead y otros, son los mismos perros con los que fue imposible celebrar una reunión contra los carniceros de la Comuna.

Le envío el último número de The Diplomatic Review. A pesar del espacio que concede a Urquhart para descargar sus inepcias, la revista contiene hechos de peso sobre la epidemia búlgara de atrocidades con la que Rusia ha engañado a toda la Europa liberal cristiana.?

Le informo, basándome en pruebas de la fuente más fidedigna —y sería bueno publicar este hecho en periódicos húngaros—, que hace algunos meses el gobierno ruso suspendió el pago de los intereses que vencían a intervalos fijos para los ferrocarriles rusos, y esto en el más completo secreto; todos y cada uno de los departamentos recibieron una notificación privada con órdenes de callar la boca (y sabemos lo que eso significa en Rusia). A pesar de todo, la noticia del hecho llegó no solo a mí, sino también a la Agencia Telegráfica Reuter (el miembro más grande de la Santísima Trinidad de las agencias telegráficas europeas, Reuter—Havas—Wolff), pero el buen hombre retuvo la noticia a petición especial de la Embajada rusa en Londres.

En todo caso, es este un síntoma edificante del apuro financiero de Rusia. Si el burgués inglés llegara a sentirlo, volverá a ser pro-turco, pues por mucho que los turcos deban a Inglaterra, no es nada comparado con la deuda rusa.

Recuerdos cariñosos de toda mi familia.

Suyo  
K. M.