Querido amigo:

Mi hija y yo le damos muchísimas gracias por su amable carta.

Ha tenido una fiebre fuerte, ha tenido que guardar cama tres días y en este momento aún está recluida en su habitación; pero ya se encuentra enteramente fuera de peligro gracias a la rápida intervención del Dr. Fleckles hijo. Es poco probable que podamos salir para Praga antes del miércoles. Sin embargo, le comunicaré el día exacto antes de nuestra partida.

Confío, entretanto, en que volvamos a verle en breve.

Suyo,
Karl Marx