{Karlsbad,} 1 de septiembre de 1876

Querido amigo:

No había abandonado nunca la idea de pasar uno o dos días en Praga con mi hija, pero no quise mencionarlo en mi carta a usted, pues quería atraerlo hasta aquí. *Mais les affaires sont les affaires*; quizá, si reflexiona usted más detenidamente, pueda encontrar que un viaje a Karlsbad, después de todo, sería beneficioso para su salud. Aguardo su decisión definitiva al respecto.

No me importaría mucho cómo fuera el tiempo en sí, si no chocara en cierta medida con las condiciones de la cura.

Mi hija le envía sus más cordiales saludos.

Muy sinceramente suyo,

Karl Marx