11 Camden Square

Querido Pauli:

El viernes me dirigí puntualmente a Colonia según lo planeado y hubiera seguido viaje por la noche a Londres vía Ostende si no se me hubiera hinchado hasta proporciones verdaderamente colosales la condenada picadura de jején en la mano izquierda. Así que fui a un hotel en Colonia y tuve la mano en agua helada durante una hora aproximadamente, lo que alivió lo peor de la inflamación; el sábado a Inglaterra por Flesinga. En Chatham encontré un tren que iba a Ramsgate y vine directamente aquí. Cuando llegué a Londres el martes encontré a Schorlemmer en casa de los Marx preparándose para partir a Darmstadt el miércoles, adonde sin duda llegará hoy.

Aquí sigue haciendo muy buen tiempo, temperaturas de verano moderadamente cálidas y un viento fresco del mar, y encima la cerveza embotellada es excelente y el baño de agua salada «un verdadero regalo», como diría la costurera de Nadler. Su texto me ha hecho reír mucho; el pequeño burgués patriota del 48 está particularmente bien retratado.

La travesía desde Flesinga fue otra vez como un plato; ya estoy harto de eso; un poco de vaivén es parte del juego, si no uno no tiene idea de haber estado en el mar. Pero eso es algo que puedo tener cuando quiera aquí a bordo de los barcos de excursión que zarpan todas las tardes.

Nos quedamos aquí hasta el lunes dentro de quince días y en Londres, confío, nos retiraremos de la vida muy ociosa que hemos estado llevando.

El viaje y los baños de mar le han sentado muy bien a mi mujer, de modo que tengo motivos para esperar que también podré hacerla pasar el invierno con una salud pasable. Tanto ella como yo te enviamos nuestros más cordiales saludos a ti, a tu esposa y a los niños, y con la esperanza de que la población de jejenes de Rheinau disminuya pronto, termino porque empiezan a poner la mesa.

Siempre tuyo,

F. Engels