Mi querido amigo:

Acabo de recibir una carta de un comerciante berlinés * (hombre muy recto y sin importancia política alguna, al menos a los ojos del mundo y de la policía), quien me pide que le explique algunos puntos de El Capital. Al contestarle, cosa que hice en el acto, aproveché la ocasión para pedirle, a mi vez, que me proporcionara una dirección segura para las cartas de usted desde Rusia. Mi carta saldrá hoy.

Siempre suyo,

Karl Marx