Estimado Barry:

Marx desea que le envíe unas cuantas notas sobre los hombres del Hall of Science; helas aquí, espero que resulten suficientes. Marx dijo que le enviaría la circular del Consejo General* referente a esos sujetos, pero para mayor seguridad le adjunto una copia que le ruego me devuelva.

Suyo afectísimo,
¿F. Engels?**
Hacia abril pasado un puñado de hombres se juntaron, pretendiendo representar a unas cuantas sociedades que nadie conoce, y adoptaron el grandilocuente nombre de Consejo Federalista Universal de la A.I.T. y de las secciones a él adheridas. Ni una sola de las sociedades que pretendían representar pertenecía a la Internacional. Ni uno solo de ellos pertenecía a ella; por el contrario, dos de ellos habían sido expulsados de la misma. Pero ésta era precisamente la razón por la que reclamaban el derecho de suplantar al Consejo General entonces existente y de [adueñarse de] la dirección de la Internacional. Una circular de aquel Consejo General los expuso a la irrisión de Europa y callaron por un tiempo. Ahora, esos mismos hombres reaparecen bajo el nombre de Congreso Federalista Universal.

Vemos aquí de nuevo al mismo Landeck que, en el último proceso de la Internacional en París (junio de 1870), contrajo un compromiso solemne con el Prefecto de Policía* «a no ocuparse más de política ni de la Internacional», y que desde entonces [fue] expulsado de la sociedad londinense de refugiados franceses. El mismo Vésinier, autor de una biblioteca entera de literatura de Holywell Street en loor de Luis Napoleón, expulsado de la Internacional por una comisión del Congreso de Bruselas en 1868, y de la sociedad londinense de refugiados en 1872. El mismo Schneider, denunciado en la prensa alemana como perturbador de las reuniones obreras (la policía pagaba a la mañana siguiente las ventanas, cristales y muebles destrozados por él y sus compinches) y como estafador. El mismo Zielinski, su hombre de confianza, el mismo Adolphe Smith, etc.; encontramos además unos cuantos aspirantes más a la fama, como el polaco Mileski, que durante la conferencia tradujo todos los discursos al polaco para su exclusivo provecho, siendo él la mayoría del tiempo el único polaco presente, y Oudet, cuyas alocadas bufonadas durante la Comuna están aún en el recuerdo de muchos. Añádase unos cuantos pobres obreros alemanes del East End y se tendrá la composición completa de este Congreso Universal de veinticinco bribones e imbéciles.

* K. Marx, «Declaración del Consejo General acerca del Consejo Federalista Universal».
** La firma de Engels es atestiguada por el copista.