Londres, 21 de diciembre de 1872

Querido Sorge:

Sólo unas palabras, con gran prisa.

La mayoría ostensible en el Consejo Federal Británico (compuesta en muy buena parte por secciones ficticias que cuentan con unos cuantos individuos y fundadas por ese canalla de Hales con el único propósito de enviar delegados) se ha escindido de la minoría (la única que representa a las grandes secciones inglesas de Londres, así como a las de Manchester, Birkenhead, etc.). Los individuos esos prepararon en secreto una circular a la Federación<sup>a</sup> (que se te enviará) (fechada el 10 de este mes), en la que convocan a las secciones a un congreso en Londres para hacer causa común con los jurasianos, con quienes Hales ha mantenido contacto desde La Haya.

Los nuestros —que constituyen ahora el único Consejo Federal legal— enviaron de inmediato tarjetas postales impresas a todas las secciones, aconsejándoles que demorasen cualquier decisión hasta recibir su contramanifiesto, para consultar sobre el cual se reunieron todos ayer en mi casa (para trazar los puntos principales). Lo recibirás sin demora.<sup>a</sup> Se imprimirá a principios de la semana entrante. También adoptarán una resolución formal para reconocer el Congreso de La Haya y el Consejo General.

Al mismo tiempo, Engels, a petición de una de las secciones de Manchester, ha preparado para ellas una respuesta<sup>b</sup> a la circular de los canallas (entre quienes se cuenta ese fatuo idiota de Jung, que no ha podido digerir la remoción del Consejo General de Londres y desde hace tiempo es un instrumento de Hales). La recibirán en su reunión de hoy y la imprimirán sin demora.

Mi opinión es que os limitéis, de momento, en lo posible, al papel de observadores y dejéis la batalla a las secciones del lugar. Entre tanto, por supuesto, circulares como la dirigida a España que encontré en La Emancipación<sup>c</sup> son muy buenas.

A propósito. Siguiendo mi consejo, The International Herald y su propietario, Riley (miembro del Consejo Federal), se han independizado. Probablemente acordemos un contrato en virtud del cual publiquemos en él, una vez por semana, nuestro propio suplemento internacional. Te envío hoy un ejemplar en el que Engels y yo abrimos una polémica contra Hales y Cía.<sup>d</sup>

En cuanto a Polonia, tu carta no puede enviarse allí. El antiguo Consejo General sólo pudo obtener la adhesión de Polonia con la condición (esencial, dada la situación del país) de tratar exclusivamente con Wróblewski, quien nos hace saber lo que considera oportuno o necesario.

En esta situación no os queda otra opción. Debéis conceder a Wróblewski la misma autoridad ilimitada que nosotros le otorgamos, o bien renunciar a la afiliación de Polonia.

A causa de la traducción francesa, que me da más trabajo que si tuviera que hacerla sin el traductor, estoy tan abrumado de trabajo que no he podido escribirte como deseaba desde hace tanto tiempo.

Cuno ha prometido proporcionar detalles de la reunión de la Comisión de Investigación en La Haya. Dile que si no lo hace de inmediato, no podemos seguir esperándolo por más tiempo, y que su honor personal está en juego en este asunto.

<sup>a</sup> «A las Ramas, Secciones y Miembros de la Federación Británica de la Asociación Internacional de los Trabajadores».  
<sup>b</sup> F. Engels, «La Sección Extranjera de Manchester a Todas las Secciones y Miembros de la Federación Británica».  
<sup>c</sup> «Consejo General. A los miembros de la Asociación en España», La Emancipación, núm. 78, 14 de diciembre de 1872.  
<sup>d</sup> K. Marx y F. Engels, «Al director del The International Herald».