Querido Sorge:

Hoy te envío La Emancipación, núm. 76, The International Herald, núm. 36 y el folleto blanquista Internationale et Révolution, que aquí es casi imposible conseguir y que solo he podido obtener esta mañana dando un rodeo. Serraillier ha escrito una respuesta a La Liberté de Bruselas y a L’Égalité de Ginebra, ¡pero esos burros de L’Égalité dicen que es demasiado personal y se niegan a imprimirla!

El 3 de diciembre te envié La Emancipación, núms. 74/75, La Plebe, núm. 117 y The International Herald, núms. 33-35.

MacDonnel zarpó hacia Nueva York el miércoles; le di unas líneas para ti. Si los fenianos de allí todavía desconfían de él, nos harías un favor si pudieras tranquilizarlos; aquí nos ayudó con gran habilidad y de manera totalmente desinteresada.

1. Holanda. Van der Hout llegó aquí anteayer; los burgueses holandeses no le dan más trabajo, por lo que quiere buscar algo aquí. Dice que los jurasianos habían invitado a la Federación Holandesa a un nuevo congreso separatista. Ante lo cual celebraron un congreso holandés, en el que resolvieron: 1. mantenerse junto al Consejo General, 2. enviar un delegado al congreso separatista, pero solo para informar, no para votar, 3. no reconocer más congreso que el legítimo de septiembre de 1873 y solo presentarle a él sus quejas, etc. De manera que esto equivale al divorcio de los holandeses y los separatistas.

2. España. Habrás visto por La Emancipación que allí todo va bien. Aparte de los que conoces, Lérida, la nueva federación de Cádiz, una gran parte de los valencianos y Pont de Vilumara se han pronunciado contra el Consejo Federal. Después de que el Consejo Federal español, contraviniendo directamente tanto los Reglamentos generales como los especiales españoles, convocara un congreso en Córdoba el 25 de diciembre para elegir entre las resoluciones de La Haya y las de Saint-Imier, la Nueva Federación Madrileña anunció que el Consejo Federal había perdido su mandato y convoca a la elección de un nuevo Consejo Federal provisional. Este paso decisivo aclarará pronto la situación. Mientras tanto, una parte de los nuestros en España, sobre todo los obreros fabriles catalanes, piensa que la cuestión debe ventilarse en el congreso de Córdoba, y por ahora no se suman. Los aliancistas apresuran las cosas para tener mayoría en Córdoba y probablemente lograrán su objetivo, tras lo cual los catalanes se nos unirán formalmente.

3. Francia. A pesar de las intrigas de los jurasianos y los blanquistas, las cosas van bien en el Sur; en los próximos días se celebrará allí un congreso que aprobará las resoluciones de La Haya y probablemente dirigirá una alocución al Consejo General. Sin embargo, exigen que haya aquí alguien con plenos poderes que pueda, a su vez, delegar poderes temporales para Francia. Hay que recaudar toda una pila de dinero que solo puede ser cobrada por un agente plenamente autorizado in situ. Larroque, nuestro mejor hombre en Burdeos, nos pide ahora a Serraillier y a mí que le otorguemos tal autoridad para recaudar dineros allí, y creo que estoy justificado para hacerlo en virtud de los poderes de recaudación que se me han conferido, hasta que esto sea confirmado o revocado por el Consejo General. Siendo vital que en el congreso que acabo de mencionar haya alguien que posea alguna clase de autoridad emanada del Consejo General, tomo sobre mí el expedírsela, y si lo desapruebas debes comunicármelo de inmediato para que pueda ser retirada sin demora. — Lyon es el único lugar donde los jurasianos tienen algún apoyo, gracias a la indolencia de los ginebrinos, pero en lo demás solo cuentan con individuos aislados. Habrás visto que el Bulletin jurassien se ha puesto del lado de ese policía, Bousquet, y lo ha declarado hombre de honor.

4. Inglaterra. La oposición a Hales crece. Murray, Milner y Dupont han entrado en el Consejo Federal y otros se les unirán. Riley ha declarado que ya no quiere tener a The International Herald como órgano oficial de este Consejo Federal, y, como verás, la parte correspondiente del título ha desaparecido. Sin embargo, probablemente pasará algún tiempo antes de que el engaño se derrumbe definitivamente. Las resoluciones de La Haya aparecerán en el próximo número de The International Herald, al igual que algunos informes nuestros sobre la marcha de los asuntos en la Internacional.

No tenemos siquiera un juego completo de las actas. Hales aún conserva algunas. Sería muy conveniente, por tanto, que pudieras autorizar a Marx para tomar posesión de todos los papeles pertenecientes a la Internacional y/o al antiguo Consejo General, y en particular de las actas.

Una carta de autorización para Serraillier con destino a Francia es absolutamente indispensable, a menos que quieras que todo se derrumbe otra vez. Serraillier sigue llevando su correspondencia con energía y nosotros le estamos facilitando el dinero para ello, pero no es más que un particular mientras no reciba una autorización formal; y los franceses, pese a toda su autonomía, quieren ser dirigidos por alguien debidamente autorizado por el Consejo General. Para esta tarea no tenemos aquí a nadie más que a Serraillier; Dupont es demasiado poco fiable para una correspondencia tan extensa y está demasiado ocupado con su patente.

Saludos de Marx, junto con su familia, y de mi mujer. Lafargue y Longuet están ahora aquí ambos, de modo que el père Marx se halla rodeado de toda su familia.

Tuyo
F. E.

Saludos a Cuno. ¿Por qué no escribe el tunante?