Londres, como siempre, 30 de octubre de 1872

Mi querida Jenny:

Debes considerarme un individuo terriblemente cruel si piensas que yo sería capaz de envenenar, con premeditada malicia, aun con una sola gota de vinagre, la dulzura de tu luna de miel. Si Mottershead o Guillaume dijeran algo semejante de mí, no me sorprendería, ¡pero tú! En verdad, jamás pensé que en uno de los números apareciera aquel pequeño suelto acerca de cierto gran hombre cuyo nombre mejor no menciono, y si lo hubiese visto, habría retenido el número o habría empleado la censura rusa para tomarte un poco el pelo.

Tu relato sobre la gente de Oxford no hace sino confirmar tristemente el triste hecho de que las caseras son iguales en todo el mundo; en verdad, uno no sabe quiénes son peores, si las caseras o los caseros. Es la diferencia entre el menudeo y el mayoreo lo que distingue a la casera de Stanhope House del marqués de Westminster: el principio es el mismo.

Ahora que los Lafargue están aquí y que tú, sin duda, de vez en cuando sientes deseos de venir, espero que recuerdes que en nuestra casa siempre hay alojamiento de sobra, tanto para ti como para el Longuet más Carlos de todos, y él encontrará una cama donde podrá estirarse sin tener que ponerse de través. Y ya que hablo de esto, se me ocurre una idea. Mañana por la noche, a las siete en punto, tendremos aquí a toda tu casa —Lafargues, Ellen y todos— para cenar, ¿y no sería una agradable sorpresa que te encontraran aquí? No pude escribir antes sobre ello porque la cosa no quedó finalmente arreglada hasta hoy, ya que Mohr andaba muy incierto debido a su duro trabajo; pero sé que eres perfectamente capaz de decidirte incluso mañana por la mañana, y por eso espero que vengas. Y como por lo general se pueden conseguir billetes de ida y vuelta válidos por tres o cuatro días, podrías quedarte aquí unos días, y tal vez Longuet encuentre tiempo para venir el sábado y llevarte de regreso el domingo o el lunes por la mañana. Si tomas el tren de las 2.30 (si mi vieja guía de ferrocarriles sigue siendo correcta) llegarás aquí con muy buen tiempo, y de hecho podríamos acercarnos a Maitland Park antes de la cena para ver cómo van las cosas. Espero que rumies esta sugerencia mañana por la mañana durante el desayuno y la encuentres excelente.

En cuanto a los pur, los impur y los demipur, los veo muy poco; los pur van a publicar un panfleto que contiene todos sus agravios, pero aún es un misterio para mí si dirán mucho sobre nosotros. En todo caso, van a organizar une société indépendante où toute tendance anti-révolutionnaire serait exclue.

El domingo pasado, Mohr dio una conferencia ante los Knoten y llevó a un fabricante alemán de productos químicos, amigo de Schorlemmer («no desemejante a tus hermanos, pero por lo demás un típico hijo del Palatinado, de trato fácil», como lo describió Schorlemmer en su carta abierta). Este se permitió una o dos objeciones, pero fue bastante bien rebatido por Lessner y algunos otros obreros.

Así pues, cuento con tu energía innata para tomar una decisión audaz y venir aquí mañana; sería un placer enorme.

Mi esposa y Pumps se unen a mí para enviaros a los dos nuestros mejores deseos.

Tu viejo
F. Engels

Esta página ha sido escrita en alemán, por supuesto, especialmente para beneficio de Longuet. Lafargue se defiende bastante bien en alemán y pudo seguir la conferencia de Mohr bastante bien.