Londres, 12 de octubre de 1872

Estimado ciudadano:

Estoy seguro de que disculpará mi largo silencio, debido a un exceso de trabajo. Por fin me he librado de las pesadas tareas administrativas que me incumbían como miembro del Consejo General de la Internacional y que, con el paso del tiempo, se volvían cada vez más incompatibles con mis estudios teóricos. En este momento todavía tengo que cumplir con diversos encargos que me fueron confiados en el Congreso de La Haya, pero después podré disponer de mi tiempo con mayor libertad.

La primera serie de El Capital ha quedado en conjunto bien hecha — me refiero a lo que era responsabilidad del editor. Sin embargo, me han chocado mucho las erratas que contiene y que no figuraban en las últimas pruebas corregidas por mí. A modo de ejemplo le envío un pasaje del fascículo II, p. 16, que dice así:

«Ensuite nous avons vu que dès qu'il s'exprime dans la valeur, tous les caractères qui distinguaient le travail productif de valeurs d'usage disparaissent.»

En el fascículo II tal como se ha publicado (p. 16) aparece esta frase completamente sin sentido:

«Ensuite nous avons vu que dès que le travail productif s'exprime dans la valeur, tous les caractéres qui le distinguaient des valeurs d'usage disparaissent.»

Existen otros errores de este tipo y le he enviado a Vernouillet una lista de ellos, al tiempo que le informo que no daré el pase a imprenta de nada hasta que no tenga ante mí la serie completa de los cinco fascículos que han de publicarse.

Vernouillet ha tenido la amabilidad de enviarme el panfleto del señor Maurice Block (extraído del Journal des Économistes). ¡He aquí un hombre inteligente que ni siquiera sabe lo que es un «promedio», pese a que pretende haber consagrado toda su vida a la estadística! No niego que de su parte pueda haber habido cierta dosis de malevolencia, pero en conjunto hay en él más estupidez que malicia.

Los cambios que ha sido necesario introducir en la traducción del señor Roy me han llevado mucho tiempo, pero va mejor a partir de la tercera sección.

En Rusia mi libro ha tenido un éxito extraordinario. En cuanto disponga de un poco más de tiempo, le enviaré algunos extractos de las reseñas rusas. La traducción rusa (en un grueso volumen) se publicó a fines de abril del 72 y ya me han comunicado desde Petersburgo que en 1873 se publicará una segunda edición.

En La Haya encontré a Laura muy indispuesta, y su salud empeoró aún más después de mi partida. Una carta recibida ayer trae mejores noticias, y el mes próximo tendré el placer de verla aquí con su marido.

El viernes pasado se celebró la boda de Jenny, mi hija mayor, con Longuet (que le envía saludos).

¿Cómo van los asuntos públicos en España? En mi opinión, usted y muchos de los otros franceses proscritos (salvo, tal vez, los más comprometidos) podrán regresar pronto a su patria.

Quedo, estimado ciudadano,

suyo muy sinceramente,

Karl Marx