Londres, 5 de octubre de 1871

Mi querido amigo:

Encontré su carta a mi regreso de Ramsgate, donde Johnson y yo acabábamos de pasar un par de días.

En cuanto al dinero que aún se me adeuda, ¿podría pedirle que, en primer lugar, antes de fin de mes saque usted otra suscripción trimestral para mí a la *Gazette des Tribuneaux*? Mi suscripción expira el 31 de octubre. Más adelante, quizá quiera pedirle que haga otras compras en París, de modo que no se apresure a remitirme dinero. En cuanto al Buckle, etc., estoy siempre a sus órdenes. También le enviaré *The Eastern Post* cuando contenga algo de interés.

En cuanto a la firma Triber, es perfectamente solvente y fiable, por lo que puede usted entregarle mercancías sin la menor aprensión. La dirección fue escrita sin duda por Johnson, y fue ciertamente Serraillier quien la entregó a la persona en cuestión. Además, la casa de aquí la proveyó de un buen surtido de grabados. Por el momento, estamos algo escasos de este artículo y no podremos hacer ninguna entrega por ahora.

Transmití su carta a nuestro amigo de Lower Charles Street. Él ya no se ocupa del asunto en cuestión, que ha pasado a otras manos y ha perdido así gran parte del interés que tenía para nosotros.

Para darle información más precisa sería necesario entrar en un sinfín de detalles; baste decir que unas pocas personas, en cuyo nombre iba a emprenderse el negocio, se han comportado de manera vergonzosa y se niegan, a pesar de nuestras amonestaciones, a romper con individuos que no merecen ni crédito ni confianza, e incluso llegan al extremo de aceptar su dirección en sus especulaciones. Como resultado, sus conocidos más cercanos se han retirado, en la creencia de que sería tirar el dinero a la alcantarilla alentarles en empresas que o bien acabarían mal o simplemente servirían para beneficiar a unos verdaderos canallas. Dichos individuos, por cierto, han obtenido, según creo, lo que necesitaban en otra parte. Pero siempre hay cierto número de buenos y honrados muchachos cuyos negocios se ven gravemente obstaculizados por la falta de capital, y si pudiera encontrarse algún medio de proporcionarles fondos, nos daría mucha satisfacción. Podría recurrirse a Johnson, quien, como usted sabe, es el intermediario general en tales asuntos.

Saludos a todos nuestros amigos.

Suyo siempre,

F. E.