Manchester, 4 de abril de 1869
86 Mornington Street

Querido Lessner:

Mucho me alegró tener noticias tuyas, y adjunto la fotografía solicitada. La historia de Becker* junto con otro material lo dejé expresamente preparado hace una semana, a fin de enviarlo a Marx, pero las mujeres guardaban las cosas cada mañana en otro sitio, de modo que lo olvidé día tras día. Mañana llevaré el paquete a la ciudad y te enviaré a Becker directamente.

Los elogios que tan inmerecidamente me has tributado me avergüenzan tanto más cuanto que, por desgracia, en los últimos 18 años he podido hacer casi nada directamente por nuestra causa, y he tenido que dedicar todo mi tiempo a actividades burguesas. Espero que esto cambie pronto; confío en que dentro de unos meses vuelva a ser dueño de mi tiempo, y entonces haré sin falta cuanto esté de mi parte para ganar tus elogios; siempre será un placer para mí aporrear al mismo enemigo en el mismo campo de batalla junto con un viejo camarada como tú.
Tienes razón; la causa marcha mejor que nunca; años atrás, en una época en que la estúpida chusma democrática se quejaba de la reacción y de la indiferencia del pueblo hacia ellos, nosotros, Moor y yo, tuvimos razón al prever en el período de esta reacción el enorme desarrollo industrial de los últimos 18 años y declaramos que ello tendría como resultado una agudización de las contradicciones entre el trabajo y el capital, y una lucha de clases más aguda. Haría reír a un burro ver cómo estos estúpidos demócratas han resultado ahora realmente burlados, de tal modo que no hay para ellos ni un modesto lugarcillo decente en ningún otro rincón del mundo. El Partido del Progreso en Alemania,* republicanos en Francia, radicales en Inglaterra, todos igual de podridos. No hay nada más divertido que los cumplidos agridulces que han de hacer al movimiento social, aunque saben muy bien que, un buen día, este movimiento social pondrá el pie sobre sus cuellos.

En vieja amistad

Tuyo
F. Engels