[Manchester, hacia el 14 de agosto de 1868]

Querido Moor,

Te enviaré dinero mañana; nuestro cajero no tenía más billetes esta tarde. No te sientas incómodo por «apremiar»; ojalá hubiera más de donde sacar; pero ten en cuenta también que dentro de seis semanas tendremos que pagar las 150 libras con intereses, y Borkheim dice que los intereses elevarán el total a 165. Creo que tendrás que decidirte a ir a Holanda; no podemos «permitirnos» pedir prestado a semejante interés.

Faucher me ha hecho reír mucho. Es absolutamente la noble arrogancia de este sujeto. La introducción paternalista y luego la crítica (¡y qué crítica!) de una cosa muy elemental en la que expones las opiniones de los economistas, es decir, solo haces un resumen; sabiamente se guarda las manos de tus propias cosas. Muy buena es también su confesión de que la generación actual, incluido Faucher, no sabe nada ni de Jacob ni de Joseph, confirmando así tu opinión de que «en realidad no han aprendido nada». De paso, la desfachatez del sujeto es cómica. Realmente supone que su público no sabe nada, no aprenderá nada, e incluso no desea leer nada más que esa meada faucherista. Y el hombre tiene razón en eso.

Muchos saludos.

Tuyo,
F. E.