[Londres,] 10 de noviembre de 1866

Querido Engels,

Mi más sincero agradecimiento por acudir en mi ayuda con tanta rapidez, y asimismo por el oporto. Conozco exactamente tus propias circunstancias, y eso me hace doblemente penoso tener que presionarte de esta manera. Ya sabes que realmente debemos poner fin a este asunto de una vez por todas, pero eso no será posible hasta que pueda ir al Continente y actuar allí personalmente.

La semana próxima saldrá por fin para Meissner la primera sección del manuscrito. Este verano y este otoño, la demora no se ha debido en realidad a la teoría, sino a mi estado físico y civil. Precisamente ahora hace 3 años que me reventaron el primer carbunco. Desde entonces sólo he disfrutado de breves períodos de respiro, y como Gumpert podrá confirmar, de todas las clases de trabajo, la teoría es la más inadecuada cuando se lleva este brebaje del diablo en la sangre.

En cuanto al actual, se curará en el transcurso de unos 14 días. Ahora sé exactamente cómo ha de tratarse y, por tanto, he vuelto a empezar a tomar el arsénico.

Con gran prisa.

Tu
K. Marx