Mi querido Jung:

El señor Cremer me ha entendido muy mal (y le escribiré inmediatamente sobre este punto). ¡Tan lejos estaba yo de tener la menor intención de presentar nuevas enmiendas el martes por la noche a las viejas resoluciones, que, antes de que llegara su carta, hoy mismo he enviado por correo a Schily una carta que contenía exactamente las mismas resoluciones. Al mismo tiempo le escribí que esperase a comunicarlas hasta el próximo jueves, a fin de dar tiempo al señor Le Lubez para que cumpla su función, a saber, comunicar él mismo las resoluciones.

Lo que dije a Cremer, e igualmente a Fox, fue que, si Le Lubez y el señor Wolff, con su conducta insensata, no hubieran excitado los ánimos y matado el tiempo, las resoluciones habrían podido ser redactadas de una manera más cortés, por un lado, y más lógica, por el otro; de modo que, por ejemplo, la Resolución II (referente a los [modos defensivos] de Lefort) habría podido, con una breve frase, perder su aspecto, mientras que la Resolución IV concede demasiado a Lefort, etc. Todo esto podría haberse remediado, y expresé al señor Cremer mi pesar de que, tras la votación sobre el contenido de las resoluciones, no se hubiera dejado al subcomité darle la forma estilística conveniente.

Sin embargo, consideraría la mayor insensatez reabrir las cuestiones ya zanjadas, y que, en lo que atañe al fondo de las resoluciones, han sido zanjadas con el espíritu más ecuánime. Consideraría, en particular, del todo indigno del Consejo Central revocar una sola palabra después del espectáculo que Le Lubez y Wolff han dado de sí mismos. Además, por mi carta a Schily, tal proceder se ha vuelto imposible.

Usted, por supuesto, me hará el favor de comunicarme su *résumé historique* —pero le ruego que me entienda bien. Me gustará leerlo, ya que el asunto mismo me interesa, pero no para controlar su escrito. Estoy convencido de antemano de que no exacerbará los ánimos. Temo que el señor Le Lubez haya enviado ya a sus amigos despachos privados con ese espíritu infantil.

Suyo fraternalmente

K. Marx