Ya es hora de que vuelva a escribir. Toda suerte de domesticidades me lo han impedido.

Adjunto 1 carta de Levy para mí, desde Düsseldorf. El Touroute mencionado en la carta es un ex coronel francés. Se pasó ayer cuando yo no estaba, de modo que no lo veré en varios días, pues se ha ido a Liverpool. Tuvo una larga conversación con mi mujer, cuya quintaesencia se recoge en el anexo 2,°° compuesto por la propia madame. El M. que se menciona en la carta de Levy es Miquel.

Dentro de unos días recibirás el Igor,¹ que ya ha llegado; ruso-alemán; el Libro Azul*; Destrilhes, Confidences sur la Turquie, y un recorte de L’Homme, que he traspapelado y por tanto no puedo enviar hoy, a saber, una carta de un déporté de Cayena, de nombre Tassilier, a M. le Ministre de la Marine,⁕ en la que se revelan las espantosas abominaciones a las que Boustrapa* somete a los deportados.⁕⁕ Habrías tenido el Libro Azul hace tiempo, pero, d’abord,⁰ la presión de los acontecimientos diarios me ha obligado repetidas veces a suspender el trabajo en mis artículos⁴ sobre este tema y a escribir sobre otros, de modo que no podía prescindir del libro. Luego llegaron los amigos que tú conoces. Querían tener la novedad solo por un día, y una semana más tarde aún no lo habían devuelto.

En cuanto a ESOS papeles de Kars, The Times, en tres fulminantes leaders,° daba un refrito de la sección que abarca desde agosto de 1854 hasta Aproximadamente febrero de 1855, es decir, ni siquiera rozó el período realmente interesante y crucial. El objeto de esto es, por supuesto, descargar toda la RESPONSABILIDAD del Ministerio sobre Redcliffe y los pachás turcos en Asia. Lo mejor es que el gobierno inglés, como verás por Destrilhes, mantuvo por la fuerza al frente del timón al podrido ministerio turco de Redcliffe, condonando así en parte y en parte provocando las abominaciones de las que Williams se queja. Esto, no obstante, es solo un asunto menor. Mediante un procedimiento similar al utilizado en el caso Stieber´ —a saber, presentando pruebas de FECHAS FALSIFICADAS Y PASAJES FORJADOS— he demostrado, a mi juicio irrefutablemente, que la responsabilidad de planear la caída de Kars y de la ejecución sistemática de ese plan recayó sobre el GOBIERNO BRITÁNICO, que además tuvo la buena fortuna esta vez de aparecer ante los ojos de Bonaparte como celoso «en la causa». No he entrado, por SUPUESTO, en el aspecto propiamente militar, esto es, la DEFENSA DE Kars; abrigo ciertos recelos, no obstante, acerca de la «estatura» de Williams.⁴

Jones, a quien he mostrado mi manuscrito, tiene intención, SI ES POSIBLE —es decir, si puede reunir suficiente dinero para alquilar St. Martin’s Hall*?—, de dar una conferencia sobre la caída de Kars en dicho local antes de que comience el debate en el Parlamento.

⁕Está desarrollándose una agria polémica entre los cartistas y los urquhartitas en Newcastle upon Tyne, Londres, Birmingham y otros varios lugares.⁕⁕⁕ Como habrás oído, Jones, con Finlen como sombra, se ha proclamado dictador del cartismo y ha montado una nueva organización que, EN EFECTO, está en trance de crecer, pero que, por otra parte, ha desencadenado una gran tormenta de indignación contra él.⁕

La «especulación sobre la especulación» —no de ideas, sino de acciones— que de Francia ha invadido la provincia del Rin y Berlín parece proliferar tan viciosamente allí como al otro lado del Rin. Jeremiadas sobre este desorden social, este embobamiento, aparecen en la Preussische Correspondenz del Ministerio, en la que se insinúa SERIA Y ENFÁTICAMENTE la inminencia de una crisis financiera «INEVITABLE» y GENERAL.

Sabrás de la muerte de Heine, pero no de que Ludwig Simon de Tréveris mean —hacer aguas, quiero decir— sobre su tumba en la Neue Zeit neoyorquina que dirige Löwe, quondam leónⁱ del Parlamento de la «nación chermana»ⁱⁱ después de su retirada a Stuckert.ⁱⁱⁱ Este poeta o minnesinger de la judía hembra, madame Hohenscheisse-esche o -linden de Fráncfort del Meno, es naturalmente de la opinión de que Heine no era poeta; carecía de «sensibilidad», estaba lleno de «malevolencia» y calumnió no solo a Kobes I,ⁱⁱⁱⁱ sino incluso a la amiga dama de Börne,ⁱⁱⁱⁱⁱ el «ratón», la musa o alce de la gran Börne —¡la mujer Strauss!

Aquí abajo hay una SOCIEDAD PARA LA PROTECCIÓN DE LOS PEQUEÑOS COMERCIANTES. Dicha sociedad publica un semanaruchoⱡ para la mencionada protección. En ese semanario nuestro amigo Seiler, «junto con su mujer», es puesto en la picota como «ESTAFADOR».

PERO se fraguan cosas mayores. Pieper, gracias a su genio, lleva de nuevo desde enero una existencia de salteador y, pese a los no despreciables subsidios que le he proporcionado, vive diariamente en el qui vive respecto a su casera. Ahora se le ha ocurrido de repente que cuanto necesita para ser un gran hombre es un pequeño capital. La cuñada de Seiler, la segunda hija del VERDULERO, una vela de sebo con gafas verdes, está desde hace tiempo locamente enamorada de dicho Pieper. Toda su persona verde como cardenillo más que verduras, y verdes por añadidura, sin pizca de carne cualquiera. Aunque la declara más fea que un día sin sol, Pieper ha descubierto, sin embargo, que no carece de inteligencia, de la cual da prueba incontrovertible al considerar a nuestro corderito hannoveriano como un Byron alemán manqué. Así que anteayer, por tanto, Pieper, a quien esta persona se aferra, no simplemente como un cardo sino como una ORUGA, resolvió abrir su corazón al padre político de Seiler. No quería hacerlo delante de su «amada» por temor a tener que besarla, lo que ciertamente es trabajo DURO para un occidental que no está ACOSTUMBRADO A ALIMENTARSE DE SEBO. Pero al verdadero estilo Pieper, la declaración de amor se combinó con —una insinuación de préstamo. Pieper no podía desahogar su corazón con el VerduleRo sin invitar al VERDULEro a desahogar sus bolsillos, por no decir su caja. Sobre la base, esto es, de que necesita un pequeño capital, digamos 2040 libras, PARA CREARSE UNA POSICIÓN COMO preceptor DE MODA. Entretanto se propone dejar que su «amada» disfrute de los placeres de la viudez estando aún prometida, y su compasión jamás le permitirá casarse con ella. Verdes o no verdes, todo este asunto es de lo más desagradable, pero Pieper imagina que saldrá de él como hombre de honor, es decir, EN CIERTA ÉPOCA QUE SE VISLUMBRA EN EL FUTURO devolverá hasta el último céntimo los anticipos que «espera» obtener de su futuro suegro, dejándole generosamente a su hija por añadidura. Desde aquel fatídico día no ha vuelto a casa más que una vez, un minuto, cuando yo no estaba. Se calificó a sí mismo de «hombre feliz». La pequeña Jenny lo llamó «BENEDICK EL HOMBRE CASADO»,ⁱⁱⁱⁱⁱⁱ pero la pequeña Laura dijo: «BENEDICK ERA UN