... Por otra parte, “hay que dar una respuesta”, y eso puede hacerse mejor por terceros. En ese caso, no hay que tener escrúpulo alguno en entrar en cuestiones personales y regalar al brutal “temperamento” democrático con unas cuantas “anécdotas” punzantes...

En el trato con la Reform, yo recomendaría, además de sagacidad, une modération extréme. Este filisteo rematadamente listillo que en Hesse —y Hesse era su mundo— no representaba nada más que al demiurgo de este, su mundo: el pequeño burgués, y que ahora adopta el aire de quien, desde el primer momento, ha representado al proletariado sobre una “base materialista” —esta nulidad sonriente que, con sentencias salomónicas, “subraya” su sagacidad y su notable compostura frente a los partidos rebeldes— esta encarnación de una glosa marginal a los “artículos de Heise”; este sujeto, pues, no me interesa, naturalmente —me repele. Pero vosotros contribuisteis a crear el periódico. Éste aparece en Nueva York. Media Alemania vendrá a Nueva York para la Exposición. No tenéis otro periódico en Nueva York. ¿No sería, entonces, poco político echar por la borda a Kellner y al periódico? A la postre sería hacerles otro favor a esos tipos. Fingeos ingenuos. Seguid escribiendo; no podéis hacerle peor jugada. No le emancipéis de influencias que, según todo lo indica, le han sido condenadamente fastidiosas. Haced como los burgueses prusianos. El gobierno y su Manteuffel se retuercen y giran en vano para librarse de la amistad de esos burgueses. Estos últimos, por su parte, fingen creer en la constitucionalidad de su gobierno, y le gouvernement est constitutionnel malgré lui-même: eso es sabiduría mundana.

La Neu-England-Zeitung es igualmente de poca confianza y probablemente seguirá siéndolo. El señor Schlager, un pedante repleto de lugares comunes, un pesado presuntuoso que siempre lo sabe todo mejor (à la Kellner, “le mieux est le plus grand ennemi du bien”), ha escrito a Pieper proponiendo que yo escriba para la N.-E.-Z. sobre la necesaria transición del modo de producción burgués al comunista.

El ciudadano Marx, con su intelecto “esquematizador y organizador”, parecería muy adecuado para esta tarea que le asigna el ciudadano Schlager, pero el ciudadano Marx ha de “renunciar a su lenguaje abstracto” y escribir del mismo modo que todos, etc. ¡Digno ciudadano Schlager! En la misma carta ordena a Pieper que bajo ningún concepto ataque a los ciudadanos Ruge y Heinzen (él elimina regularmente esos pasajes), ya que la “élite de sus lectores” (¡piénsese cómo serán los demás!) son heinzenianos, y la N.-E.-Z. está destinada (literalmente) a heredar los lectores del Janus. ¡Poderoso ciudadano Schlager! ¡Todopoderoso Pompeyo! No obstante, he aconsejado a Pieper que siga escribiendo para Schlager.

Le motif est très simple. No hacemos ningún favor a nuestros enemigos escribiendo para ellos. Tout au contraire. Apenas podríamos hacerles una peor pasada...