Friedrich Engels a Karl Marx  
en Londres  
Manchester, 10 de marzo de 1853  

Querido Marx:

Los artículos los tendrás en un par de días; ya veo que me he acordado de Urquhart en el momento oportuno. Por desgracia, es demasiado tarde para el vapor de mañana, pues difícilmente habré terminado en la oficina antes de las ocho y aún necesito alguna preparación. Que el padre Dana pague ahora £2 y haga honor puntualmente a las letras es famoso, *avec ça* conseguiremos por fin salir a flote. Por lo demás, nunca hubiera creído que hubieses enviado ya siete artículos ingleses en tan poco tiempo; cuando vengas, cosa que me alegra mucho, aprenderás más inglés en 8 días que con el señor Pieper en 6 semanas.

En lo que respecta al señor Jacques, es muy posible que el pequeño quiera imitar la jugada del Sr. Jenny (al que se parece mucho) con el gobierno de Baden, a saber, vender una parte de la edición a los gobiernos alemanes y, después, hacer un negocio aún mejor con el resto. No lo creo tan malvado como para que haya vendido directamente la totalidad. El temor del librero establecido en Basilea puede ser fundado, el gobierno de Basilea no entiende de bromas y || mantiene buena vecindad con Baden. Ante todo, insiste en que te envíe ahora sin demora al menos algunos ejemplares en un paquete por mensajería, es decir, por ferrocarril, dirigido directamente a Londres o, si quieres, a mí, a cargo de E[rmen] & E[ngels] Manchester. Nadie piensa en abrir un paquete semejante, y aunque ocurriera, el asunto ya ha salido a la luz de todos modos. Es sospechoso que hasta ahora no haya querido entregar ningún ejemplar. ¿Acaso no conoce a ningún fabricante de Basilea que envíe cintas, etc., a Londres y a cuyo cargamento pudiera adjuntarlo?

En cuanto a la historia de Lancashire de la M[orning] Post, no hay nada más de lo que te escribí ayer. Los dos primeros hilanderos de fino de Inglaterra, Hontdsworth & Murray, nos respondieron ayer a una pregunta sobre precios que era inútil darnos precios, pues estaban comprometidos por largo tiempo y no podían aceptar ni un solo pedido nuevo. Estos dos tie-

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Engels a Marx – 10 de marzo de 1853

nen juntos en marcha aprox. 150-200.000 husos de mule. En cambio, en el hilado de agua grueso, Ne 6/16, está muy flojo, precisamente a causa del asunto de los domésticos, que están estancados no solo aquí, sino también en América y Alemania.

Al yanqui competidor tenemos que aniquilarlo con gran exhibición de omnisciencia. Voy a consultar aún un par de libros sobre Turquía, hay todo un lote en el Athenäum.

El declive de nuestros amigos no es muy agradable de constatar. Los “mejores” ya recobrarán la sensatez en el momento decisivo, || pero no es agradable que estos *citoyens* entren en el próximo asunto exactamente con la misma inteligencia, y no más, con la que salieron del último. Lassalle es, después de Cluß, con mucho el más útil de todos, en particular desde el momento en que *les biens du Comte Hatzfeld seront irrévocablement réunis au domaine public*. Tiene sus caprichos, pero también tiene *esprit de parti* y ambición, y una vez que se conocen las pequeñas apetencias secundarias y las historias privadas a las que siempre se dedicará bajo pretextos públicos. Con el reclutamiento es cosa difícil; creo que, en cuanto estemos de vuelta en Alemania, encontraremos jóvenes de talento suficiente que en este ínterin no han saboreado sin éxito los frutos prohibidos. Si hubiéramos tenido los medios, como antes de 1848, para hacer durante dos o tres años propaganda científica y seria, con libros sobre *n’importe quoi*, estaríamos considerablemente mejor. Pero eso no fue posible, y ahora la tormenta ya se está fraguando. Debes terminar tu Economía; podríamos imprimirla después, en cuanto tengamos un periódico, en números semanales, y lo que el *populus* no entienda, lo expondrían los *discipuli* *tant bien que mal, mais cependant non sans effet*. Con ello se daría un punto de apoyo para el debate a todas nuestras asociaciones entonces restablecidas.

Que Dana haya pagado sin refunfuñar las £2 por artículo es la mejor prueba de lo firme que estás en la *Tribune*. Algo bueno tiene que, de todos los partidos de la revolución europea, seamos el único que ha expuesto sus cosas ante el público anglo-||americano. De los demás, los yanquis no saben absolutamente nada, pues la verborrea de Kossuth solo contenía: dinero e intervención para el gran hombre Kossuth. Para la próxima letra de cambio, el señor Bamberger probablemente adelantará más, ya que la primera ha sido pagada tan puntualmente.

Tuyo  
F. E.