[Londres, 23 de abril de 1852]

Se dará cuenta usted de que la carta de Weydemeyer* causó aquí una impresión muy desagradable, particularmente en mi esposa, ya que llegó el día del funeral de mi hija menor; desde hace dos años ella ve cómo todos mis proyectos fracasan uno tras otro. La perspectiva que me ofrecía su carta (recibida el 19 de abril) de ver impreso el «Bonaparte»* fue, por tanto, tanto más bienvenida para mí, pues por naturaleza ella es muy resistente y su carta la reanimó…

* Véase este volumen, pág. 85. —» Franziska