[Borrador]

[Londres, fines de noviembre de 1852]
Señor:

Sin duda le habrá parecido insólito que yo, un extraño, le haya escrito como a un viejo amigo.*'* De ello debe usted culpar a Weerth y a Reinhardt. Sin embargo, caigo en la cuenta de que me equivoqué por completo. Como conocido de Campe, ese viejo usurero, perjuro* y seductor-de-doncellas-y-viudas, debía usted saber que este individuo es uno de mis enemigos mortales, y por tanto no tenía usted derecho alguno a ofrecerle mi folleto, dándole así la oportunidad que deseaba de transmitirme sus impertinencias indirectamente y sin riesgo alguno para él. No conozco personalmente a ese individuo, aunque poseo cierta información concreta sobre él. El hecho de que esté empeñado en una lucha a muerte con los falsos liberales basta para exponerme a sus intrigas que, il en peut être sûr, responderé cuando llegue el momento oportuno.

En segundo lugar, no tenía usted derecho alguno, al recibir una indagación mía, a escribir al señor Bangya. Por lo que sé, fui yo quien le presentó a usted al señor Bangya, pero en modo alguno lo presenté como mi confidente en asuntos privados. Y es extraño que la insolencia de Campe me sea transmitida a través de una tercera persona de quien el señor Campe —esto lo sé por Weerth aquí y se lo comunicaré a Bangya en consecuencia— afirma que es un espía.

Si esta carta le ofende, no tiene más que venir a Londres; sabe usted dónde vivo y puede estar seguro de que siempre me encontrará dispuesto a darle la satisfacción habitual en tales casos.

Dr. K. Marx