[Londres,] 8 de octubre de 1852  
28 Dean Street, Soho

Querido Cluss,

Tus cartas semanales se me han vuelto tan necesarias que estoy lejos de estar satisfecho con tu cambio de método y, de puro fastidio por tu silencio, he permanecido asimismo en silencio.

Habrás recibido mi carta sobre Brüningk.* Tenemos que – *et nous sommes dans le vrai*° – devolver con la misma moneda al desvergonzado Gottfried‘. Según el último informe de Imandt sobre la reunión de los garantes londinenses,” del que aparecieron extractos en el *Wecker*, Techow (que ahora ha partido para Australia) se levantó y dijo: «… aquellos en particular que han gozado de la hospitalidad de Brüningk deberían avergonzarse de difundir calumnias sobre la señora von Bruningk». Kinkel, con el semblante inalterablemente descarado, protestó su inocencia, aunque Imandt podría haber demostrado que mentía. Willich permaneció sentado como clavado a su asiento.

En cuanto al segundo asunto, el de la remuneración,° no puedo hacer nada más, ya que mi informante, Biskamp (a quien te ruego no nombres), se ha establecido en Francia y no mantengo correspondencia con él. Sin embargo, con remuneración o sin ella, lo que es seguro es lo siguiente:

1. que Kinkel y Willich gastaron 200 libras y no rindieron cuentas adecuadas al congreso de los garantes londinenses;

2. que Willich, con el pretexto de cubrir los gastos de correspondencia, se retribuyó a sí mismo todo el tiempo que pudo;

3. que cuando Kinkel —prueba de su pureza en asuntos de dinero— llegó a París tras su fuga,** se dirigió inmediatamente a uno de los jefes del comité revolucionario eslavo-alemán, etc., de allí y le informó en confianza de que sería deseable que los demócratas alemanes de París le ofrecieran una cena de bienvenida que luego él haría pregonar por la prensa en el extranjero. (Como de hecho sucedió después.) Ante la observación: ¿de dónde saldrá el dinero? Gottfried contestó que se podía tomar de los fondos del comité revolucionario. A la observación ulterior de que en las arcas no había dinero, sino un déficit considerable, Gottfried opinó que el miembro (Bangya) a quien él hablaba podía adelantarlo, ya que él mismo era tan espantosamente popular en Alemania que el dinero afluiría a raudales. Posteriormente, este mismo Kinkel consiguió que Bangya le adelantase 500 francos para su uso personal a cuenta del comité revolucionario. Su recu^a existe todavía. No lo ha devuelto hasta el día de hoy.

He visto el recibo. Pero Bangya insiste en que no se le nombre, lo mismo que Hafner, que también estuvo presente. Estas personas tienen razón. El objeto de la política de Kinkel es, mediante desmentidos descarados (que ese hombre miente lo demuestra el asunto conmigo^b y con el Dr. Wiss, a quien obligó a hacer una declaración pública afirmando que no tenía ninguna relación con el «préstamo a su nombre». Véase el *New-Yorker Deutsche Zeitung* y la propia declaración de Wiss que allí aparece.” Cita este último hecho), su objeto, digo, es obligarme a mostrar mis cartas y así no descubrir de dónde saco la información con la que pillarlo. Con esto, piensa, me arrancaría el aguijón. *Ça ne va pas.*^c

Podrás seguir en la *Kölnische Zeitung* las diligencias contra nuestros amigos que se iniciaron el 4 de este mes en el Tribunal de lo criminal. El jurado es condenadamente malo. Está compuesto por grandes terratenientes y grandes capitalistas, a saber: el *Regierungsrat* von Münch-Bellinghausen, Habling von Lanzenauer, Freiherr von Firstenberg, von Bianca, von Tesseler, vom Rath; Joest (el mayor fabricante —azúcar— de Colonia); Herstadt (uno de los principales banqueros de Colonia), D. Leiden (gran capitalista). Por último, Leven (comerciante de vinos) y el profesor Krdusler.

¿Han aparecido en la *Tribune*† mis dos últimos artículos sobre la ELECCIÓN GENERAL? Los dos primeros causaron aquí, en Inglaterra, un gran revuelo. Jones los reprodujo.‡

Adjunto encontrarás:

1. Carta de Imandt.

2. Copia de un artículo de *The Morning Advertiser* del 6 de octubre, en el que los desgraciados Ruge-Ronge se esfuerzan por afirmarse. La Liga de aquí^d te pediría ahora que escribas a vuelta de correo una carta a *The Morning Advertiser* (firmada Dr. Smyth o algo por el estilo) en la que te burles de la “Estrella Solitaria” alemana, que no tiene ni Solitaria ni estrella, y tranquilices a *The Morning Advertiser* sobre la amenaza para América que representa esa pompa de jabón que allí ha estallado hace tiempo. (Envíanos una copia.)^e

3. Una carta de Massol, desde París,**^f que te ruego devuelvas. Massol es uno de los franceses mayores más inteligentes (los de los años cuarenta), antiguo saintsimoniano, proudhoniano, etc. El hombre y el libro a que alude son Proudhon y su libro sobre Bonaparte.*

Me parece que vosotros deberíais emprenderla ahora contra Heinzen de un modo que lo torturéis, señalando cómo, desde el 47, ese zoquete ha ignorado sistemáticamente todo ataque relativo a cuestiones de principio (como, últimamente, el de Weydemeyer y, posteriormente, el tuyo propio), para reaparecer unos meses más tarde tan zoquete como siempre, *quasi re bene gesta*.^g

Tuyo  
K. M.

N. B. La pizca de erudición (sorprendente vista la bien conocida ignorancia de Heinzen) que revela al tratar la evolución histórica del matrimonio fue tomada prestada por el infeliz de G. Jung, *Geschichte der Frauen*, Parte 1, Frankfurt am Main 1850. El propio Jung extrajo su material de:

C. Meiners, *Geschichte des weiblichen Geschlechts*, 4 vols. Hannover 1788-1800, y de:

J. A. de Ségur, *Les femmes etc.*, 3 vols. París 1803, salpimentándolo con salsa hegeliano-joven alemana.

Meiners y Ségur se basaron en:

Alexander (W.), *History of Women etc.*, 2 vols. Londres 1782, 3ª ed.

Thomas (de l’Ac. frang.), *Essai sur le caractère etc. des femmes etc.*, París 1773.

Para la manera en que la escuela hegeliana resume finalmente la cosa —ese viejo bufón de Ruge, ahora aparentemente en su chochez, es demasiado estúpido para tenerla en cuenta— véase:

Unger (J.), *Die Ehe in ihrer welthistorischen Entwicklung*. Viena 1850.

Esta «bibliografía» te permitirá no sólo quitarle al desdichado Heinzen todo deseo de hacer pasar por nuevos descubrimientos unas cuantas trivialidades entresacadas de los socialistas, sino también proporcionar al público germano-americano, si está interesado en el tema, las fuentes donde se puede hallar el material.

Publicado por primera vez en: Marx y Engels, Obras, Primera edición rusa, Vol. XXV, Moscú 1984. Impreso según el original. Publicado en inglés por primera vez.

⁎ a Véase la carta anterior. – b y estamos en lo cierto. – c Kinkel. – d Véase este volumen, pp. 161-162. – e ibid., p. 96.  
^a recibo.  
^b Véase este volumen, pp. 149-150.  
^c Eso no funcionará.  
† a K. Marx, “Corruption at Elections” y “Results of the Elections”. – b K. Marx, “The Elections in England.—Tories and Whigs” y “The Chartists”, publicados en el *New-York Daily Tribune* y reproducidos en *The People’s Paper*, núms. 22 y 23, 2 y 9 de octubre de 1852.  
‡ ° “The German ‘Lone Star’”, *The Morning Advertiser*, núm. 19122, 6 de octubre de 1852. – d El Círculo de Londres de la Liga de los Comunistas. – e P. J. Proudhon, *La révolution sociale démontrée par le coup d’état du 2 décembre* (véase este volumen, p. 166). – f *quasi re bene gesta*.  
^g *quasi re bene gesta*.