[Londres, 20 de julio de 1852]

Con una diferencia de a lo sumo 10 votos a favor de whigs o tories, las elecciones aquí traerán el mismo viejo Parlamento. El cercle vicieux es completo. Los mismos viejos electores producen el mismo viejo Parlamento. En ese Parlamento, lo que hasta ahora han sido los partidos gobernantes se están pudriendo por dentro, neutralizándose y paralizándose mutuamente, de suerte que se ven obligados a apelar una vez más a sus electores y así sucesivamente, ad infinitum, hasta que el círculo sea roto desde fuera por la presión de las masas, y eso bien podría suceder pronto. En ninguna elección anterior ha sido tan evidente el conflicto entre la mayoría real y la mayoría oficial de votantes creada por los privilegios electorales. Debes saber que en cada elección inglesa la votación se realiza 1. por un show of hands (a mano alzada), en el que vota toda la población, y 2. por un poll (escrutinio), el decisivo, en el que sólo votan los que tienen derecho a sufragio. Entre los nominados por el show of hands no figura un solo miembro del Parlamento, mientras que los elegidos por el poll (es decir, realmente la elección) no incluyen a nadie que haya sido nominado por el show of hands. Toma Halifax, por ejemplo, donde Wood, el ministro whig (de Hacienda), se oponía a E. Jones. En el show of hands, Wood fue abucheado. Jones obtuvo 14.000 votos y fue llevado en triunfo por la ciudad. En el poll, Wood fue elegido mientras que Jones sólo obtuvo 36 votos.

Poco nuevo hay que contar sobre los asuntos de la emigración. Salvo unos cuantos bribones, Willich está cada vez más aislado; ya nadie cree en su probidad. Como te he dicho, Reichenbach, aunque renunció al comité hace tiempo, se niega a entregar un centavo del préstamo hasta que se haya formado un comité definitivo. A sus ojos, Willich y Kinkel son tan inaceptables como el puñado de canallas que los eligieron. Reichenbach est un honnête bourgeois, qui prend sa responsabilité au sérieux.

La emigración francesa se ha escindido en tres campos: 1. Revolución (Ledru). 2. Delegación (la más progresista). 3. 1.500 opositores de ambos, la plebe o, como solían llamarlos los aristócratas, la «populace». Un tal Coeurderoy (d'ailleurs très bon républicain) ha publicado un panfleto contra Mazzini-Ledru y Cabet-Blanc y pronto publicará otra cosa. Recibirás ambos cuando aparezcan.

Ayer llegó una carta desde Colonia, de la que a continuación lo siguiente:

«Últimamente han estado visitando varios lugares en un intento de hallar correspondencia tuya que, están convencidos, debía ser transmitida a través de esas personas a demócratas de Renania. Por fin tus amigos van a ser llevados ante el Tribunal de lo Criminal. El acta de acusación, obra verdaderamente voluminosa, ha sido redactada; la fecha de la vista pública se ha fijado para el 28 de este mes, y los preliminares habituales están en marcha. Por lo que entiendo del caso, se encuentran, jurídicamente hablando, en una posición excepcionalmente buena, pero, como bien sabrás, ante un jurado el punto de vista moral es lo decisivo, y a este respecto no se puede negar el peligro para algunos de los acusados. Pues los principales acusados, Röser, Bürgers, Nothjung y Reiff, han revelado demasiado: han admitido una conexión con tendencias concretas durante un período determinado; han hablado del reclutamiento de nuevos miembros acompañado de ciertas formalidades y promesas, y otras cosas por el estilo, que en sí mismas, sin embargo, no constituyen delito, pero pueden, según las circunstancias, tener un efecto adverso sobre los jurados, la mayoría de los cuales son campesinos, particularmente cuando hay una falta tan evidente de respeto hacia Dios y la propiedad de la tierra. También surgirán graves dificultades en relación con la defensa; los abogados no saben nada de estas materias, la mayoría son hostiles por principio y temen la idea de las diez jornadas de sesiones fijadas para la causa. No hay que olvidar que, con ocasión del Tribunal de lo Criminal, se iniciarán actuaciones in contumaciam contra F. Freiligrath, actualmente en Londres. De modo que Freiligrath pronto podrá pasearse por Londres como un poeta alemán que ha sido decapitado en efigie.—

»P.D. Acabo de leer el acta de acusación, que no contiene menos de 65-70 páginas. Si resultan condenados, esta gente no tendrá que culpar más que a sus propias declaraciones. Dudo que pueda haber jumentos más rematados que estos trabajadores: Reiff hizo declaraciones que casi eran auténticas denuncias, y otros varios no se comportaron con menos torpeza. Poco hay que asombrarse de que los muchachos fueran tan acosados; cuanto más tiempo han estado en régimen de aislamiento, tanto más satisfactorias eran las declaraciones que hacían. Aparte de eso, los hechos no cuentan para nada.»

Voilà nuestros Straubingers; es duro que la historia universal tenga que hacerse con gente así…