Londres, 22 de abril de 1852

.. La industria principal, la del algodón, marcha más espléndidamente que nunca.* A pesar de que la presente cosecha de algodón supera en 300.000 balas a la de 1848/49, los precios del algodón están subiendo tanto aquí como en América, de modo que los fabricantes americanos ya han comprado 250.000 balas más que el año pasado, y los fabricantes de aquí ya empiezan a sostener que incluso una cosecha de 3 millones de balas sería insuficiente para sus necesidades. Hasta ahora, América ha exportado a Inglaterra 174.000 balas más, a Francia 56.000 más y al resto del continente 27.000 más que el año pasado (cada temporada va del 1 de septiembre al 7 de abril). En la

4 Cf. este volumen, pp. 82-83.

por una parte, esta prosperidad explica cómo Luis Bonaparte puede preparar a placer su *bas-empire*. El excedente de las importaciones directas de algodón a Francia entre 1850 y 1852 asciende ahora a 110.000 balas —302.000 frente a 192.000, es decir, más del 33%. Por otra parte, explica la condición fláccida de la política en este país. Con semejante prosperidad, los *tories* no pueden, por su parte, competir con las «bendiciones del libre cambio», aunque lleven el timón, mientras que los librecambistas, por la suya, se abstienen de provocar agitación política porque, mientras los negocios florecen, los fabricantes no quieren perturbaciones ni conmociones políticas. El estado floreciente de la industria algodonera se debe principalmente al mercado indio, del cual llegan buenas noticias desde hace algún tiempo, pese a las continuas importaciones colosales desde Inglaterra. Esto puede explicarse por el hecho de que, en los territorios conquistados más recientemente por los ingleses —el Sind, el Punjab, etc.—, donde hasta ahora predominaban casi exclusivamente las industrias artesanales autóctonas, éstas están siendo finalmente aplastadas por la competencia inglesa. La última crisis india de 1847 y la aguda depreciación de los productos ingleses en la India que la acompañó pueden haber contribuido a ello. Esta resiliencia inesperada del mercado indio, California, Australia, así como el bajo precio de la mayoría de las materias primas en ausencia de toda especulación fuerte, dan motivo para suponer que el período de prosperidad será de duración excepcionalmente larga. Bien podría ser que la cosa durara hasta la primavera, etc., etc., etc...