[Manchester,] 1 de mayo de 1851

Querido Marx:

Dentro de unos días, a lo sumo una semana, recibirás otras £5. Te las habría enviado hoy si no hubiera tenido que pagar justamente £10 en efectivo.

En los últimos días he estado buscando en vano las cartas de Lupus^a y de Dronke. Debiste de habértelas llevado contigo. Si las encuentras, envíamelas a vuelta de correo, y entonces escribiré de inmediato. Tampoco he podido hallar la carta de Fischer desde Nueva Orleáns.

Ne nous plaignons pas trop de la mauvaise queue.^b Da la casualidad de que tengo en casa las memorias de Savary^c. Dios sabe que Napoleón padecía de lo mismo. El propio Savary ofrece un ejemplo espléndido. Nada más mediocre que este tipo. Así como algunos creen estar a la altura, pero no entienden ni el Manifiesto Comunista^d, del mismo modo Savary se imagina haber tomado la medida de Napoleón, ser de los pocos elegidos capaces de comprender la entera grandeza del hombre, y sin embargo no ha logrado comprender ni un solo plan de campaña o de batalla. Cuando escribió estas memorias, prácticamente no existía ninguna relación adecuada de esas campañas y, puesto que la cosa es una apología tanto de Napoleón como de sí mismo, ciertamente no habría dejado de poner en ello el mayor empeño; en lugar de eso, no hallamos más que unas cuantas generalidades y un amasijo inconexo de detalles, vistos a través de los ojos de un subordinado. Todo lo que el tipo sabe de Austerlitz, por ejemplo, es que el enemigo fue sorprendido por una marcha de flanco y despedazado en tantos fragmentos como columnas francesas había, una copia al pie de la letra del boletín de Napoleón. Pero cómo ocurrió, no tiene la menor idea. Por lo demás, una enorme cantidad de chismes del Imperio y del Consulado; un auténtico crapaud^e de premio.

^a Wilhelm Wolff (véase este volumen, pág. 333).  
^b No nos quejemos demasiado de nuestro pobre séquito.  
^c A.-J.-M.-R. Savary, Mémoires du duc de Rovigo…  
^d K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista.  
^e filisteo.