Colonia, 1 de septiembre de 1848

Mi querido Koppen:

Te devuelvo aquí tu artículo. Ya debería habértelo enviado antes, pero había extraviado tu dirección en medio del tumulto de la mudanza y el cúmulo de asuntos que esta trajo consigo.

Marx te habrá contado con cuánta frecuencia pensamos en ti durante la noche en vela del exilio. Puedo asegurarte que fuiste el único de los berlineses a quien recordamos con agrado. A decir verdad, aquella noche en vela del exilio fue placentera après tout, y la recuerdo con nostalgia desde esta tediosa farsa filistea que llaman la revolución alemana. Pero hay que saber hacer sacrificios por la querida patria, y el mayor sacrificio es volver a esa patria y escribir artículos de fondo para este público grosero y zafio. Adiós.

Tout à vous?
F. Engels