[París, finales de julio de 1849]

Estimado Weydemeyer:

He sabido por Dronke que lo de la dama westfaliana no cuaja.* Bueno, no hay remedio.

Ahora te agradecería que me aconsejaras sobre la mejor manera de publicar folletos.

Me gustaría empezar con el folleto sobre el salario, del que sólo apareció el comienzo en la Neue Rheinische Zeitung.> Escribiría un breve prólogo político sobre el statu quo actual. ¿Crees que, por ejemplo, Leske estaría dispuesto? Pero tendría que pagar tan pronto tuviera el manuscrito en sus manos, y pagar bien, pues sé que este folleto llamará la atención y encontrará de antemano una masa de suscriptores. Mi estado financiero actual (état) no me permite saldar mi cuenta (compte’) pendiente con Leske.?”

Si Leske viera luego que la cosa tiene buena acogida, podríamos seguir de ese modo.

Ayer recibí carta de Engels‘; está en Suiza y, como ayudante de Willich, ha tomado parte en cuatro encuentros.

La espada de Damocles sigue suspendida sobre mi cabeza; mi expulsión‘ no ha sido revocada, pero por el momento tampoco se hace efectiva.

Por incómoda que sea la situación actual para nuestras circunstancias personales, no dejo de contarme entre los satisfaits. Les choses marchent très bien y el Waterloo sufrido por la democracia oficial puede considerarse una victoria. Los «gobiernos por la gracia de Dios» se encargan de vengarnos de la burguesía y de castigarla.

Uno de estos días quizás te envíe un breve artículo para tu periódico sobre la situación en Inglaterra. Ahora mismo me resulta demasiado aburrido, pues ya he tratado el asunto en varias cartas privadas.

Escríbeme directamente a mi propia dirección: 45, rue de Lille, Monsieur Ramboz.

Muchos recuerdos a tu mujer y a ti de parte de mi mujer y mía. La primera está très souffrante, conséquence naturelle de son état par trop intéressant.

Adieu, mon cher, y contesta pronto.

Tu
K. M.

* Véase este volumen, pág. 201.

> K. Marx, Trabajo asalariado y capital.

 condición

’ cuenta

 Véase este volumen, págs. 202-204.

‘ Véase este volumen, págs. 207, 211 y 212.