Londres, 9 de diciembre [1847]

Estimado Annenkov:

Consideraciones de partido, en las que no puedo entrar aquí, me obligaron a hacer una visita a Londres. Aproveché esta visita tanto para poner en contacto a la Asociación Democrática de Bruselas con los cartistas ingleses como para arengar a estos últimos en una reunión pública. Quizá haya visto usted algunos informes al respecto en la prensa inglesa y francesa.

Pero al emprender este viaje —y me veo obligado a quedarme aquí unos días más— dejé a mi familia en las circunstancias más difíciles y penosas. No es solo que mi mujer esté enferma y los niños igualmente. Mi situación económica es ahora tan crítica que mi mujer se ve literalmente acosada por los acreedores y se encuentra en las más míseras estrecheces financieras.

Cómo se ha producido esta crisis se explica fácilmente. Los manuscritos alemanes no se publican en su totalidad. Las partes que se van publicando las entrego gratuitamente, solo para lanzarlas al mundo. Mi folleto contra Proudhon se ha vendido muy bien. Sin embargo, no recibiré parte alguna de los ingresos hasta Pascua.

Por sí solo, el ingreso de mi mujer es insuficiente, y he estado negociando con mi propia madre durante bastante tiempo para obtener al menos una parte de mi fortuna. Ahora parecería haber una perspectiva inmediata de lograrlo. Pero eso no sirve de nada en el momento presente.

En esta situación, que no me avergüenza exponerle con franqueza, usted me salvaría verdaderamente de lo peor si pudiera arreglar que mi mujer reciba una suma de entre 100 y 200 francos. Por supuesto, me será imposible reembolsarle hasta que mis asuntos monetarios estén arreglados con mi familia.

Si puede acceder a mi propuesta, le ruego que envíe el dinero a mi antigua dirección: M. Charles Marx, Bruxelles, Faubourg Namur, rue d’Orléans, 42. Sin embargo, mi mujer no debe poder deducir de su carta que yo le he escrito desde Londres. Más tarde le diré la razón.

En otra ocasión, confío, podré enviarle noticias más alegres.

Suyo
K. Marx