París, 14-15 de noviembre de 1847

Querido Marx:

Ayer, después de haber enviado al amigo Reinhardt varias veces a ver a Frank por lo de tu libro\*, supe, de pronto y por fin, que ese canalla de Frank había empezado enviando varios de los ejemplares gratuitos a franceses, exigiendo en cada caso 15 sous de gastos, y en cada caso le devolvían los ejemplares. Acto seguido se aferró tranquilamente, no solo a los que le habían devuelto, sino también a los que aún no se habían enviado, y no fue hasta hace unos días que los remitió a los destinatarios sin exigir 15 sous. ¡La *conspiration de silence* fue, pues, obra del señor Frank! Me fui corriendo a casa de L. Blanc, a quien unos días antes tampoco había encontrado porque estaba *en garde* (*le petit bonhomme en bonnet à poil!*) [¡de guardia, el hombrecillo con gorro de pelo!]; esta vez sí lo encontré, ¡y el ejemplar aún no había llegado! Por fin he recuperado mi propio ejemplar, lo que puede ser de ayuda en caso de necesidad. Hoy, domingo, no se puede hacer nada. He quedado en encontrarme con Reinhardt mañana, y entonces irá conmigo a ver a Frank, lo que debería haber ocurrido antes pero no se hizo por negligencia de Reinhardt. Él debe presentarme a Frank, pues no tengo otro medio de acreditar mi buena fe ante ese individuo. Lograré que me dé el ejemplar para L. Blanc y lo llevaré conmigo. ¡Pero qué asno es ese Flocon! L. Blanc me dijo ayer que Flocon había objetado a tu artículo sobre el librecambio que *qu’il était un peu confus* [que era un poco confuso]!!!! ¡El muy embrollado! Yo, naturalmente, protesté; ah, dijo el hombrecillo, *ce n’est pas moi qui ai trouvé cela, tout au contraire, l’article m’a beaucoup plu, et en effet, je ne sais pas ce que M. Flocon ... mais enfin* [no he sido yo quien ha encontrado eso, todo lo contrario, el artículo me ha gustado mucho, y en efecto, no sé lo que el señor Flocon... pero en fin] (con una mueca un tanto equívoca que apuntaba a Flocon), *c’est ce qu’il m’a dit* [eso es lo que me dijo]. En conjunto, el consejo de redacción de la *Réforme* está *tout ce qu’il y a de plus* [de lo más] lamentablemente constituido. El artículo sobre la crisis inglesa y todos los temas económicos *en général* son emborronados por un pobre y digno gacetillero de a penique, cuya instrucción parece haberse limitado a los artículos financieros de una agencia de correspondencia, y que lo ve todo con los ojos de un empleado parisino de tercera fila en un banco de cuarta, y lo juzga con la infalibilidad propia de semejante «empírico», como dicen los ingleses. Flocon no entiende nada del asunto y me parece que se vuelve más ignorante cada día que pasa. *C’est tout au plus un homme de bonne volonté* [A lo sumo es un hombre de buena voluntad]. De hecho, L. Blanc tampoco oculta su desprecio por él.

Lunes

No encontré en casa al maldito Reinhardt. Volveré a ir esta tarde. Pase lo que pase, tengo que dejar todo este asunto arreglado para mañana. Si no te escribo otra vez enseguida, querrá decir que todo está en regla.

Ayer tarde tuvo lugar la elección de delegados. Después de una sesión sumamente confusa, fui elegido con una mayoría de ⅔. Esta vez no he hecho intriga alguna, y apenas ha habido oportunidad para ello. La oposición fue meramente una ficción; se propuso a un obrero por guardar las apariencias, pero quienes lo propusieron votaron por mí.

El dinero está llegando. Escríbeme y dime si tú y Tedesco vais a ir. Si eso resulta imposible, difícilmente puedo ir yo allí y «congresar» solo; no tendría sentido. Si ninguno de los dos podéis ir, todo el asunto se vendrá abajo y habrá que aplazarlo unos meses. En ese caso, escribe a Londres, para que se pueda avisar a todos a tiempo.

Flocon le había dicho además a L. Blanc que, si se aceptaba tu artículo, habría que alterarlo un poco, precisamente para hacerlo «más claro». L. Blanc me pidió una vez más que le recordara a Flocon *de sa part* [de su parte] lo del artículo; pero en estas circunstancias, creo que sería mucho mejor dejar caer el asunto. ¡Que Flocon haga más claro el artículo, eso sería el colmo! Semejante cabezonería obtusa escapa a mi comprensión y, como ya he mencionado, Blanc se disculpó *plus ou moins* [más o menos] conmigo por su colega. Pero ¿qué puede hacerse en un caso así? Dejaré que Flocon haga lo que quiera, tendré poco trato con él y trataré sobre todo con L. Blanc, que es el más razonable de todos. No hay absolutamente nada que hacer con el *National*, se vuelve cada día más mezquino y se alía cada vez más con Barrot y Thiers, testigo de ello *La Réforme*.

Seiler te habrá escrito diciendo que tu libro se vende aquí muy mal. Eso no es cierto. Frank le ha dicho a Reinhardt que está bastante satisfecho con las ventas. A pesar de su comportamiento absurdo, creo que ha despachado unos 40 ejemplares. Más acerca de esto en breve. Seiler —me visitó hace poco, fue recibido con mucha frialdad y no ha vuelto— sostiene que ha dejado suficiente ropa de cama, muebles, papel, etc., etc., para cubrir las necesidades de Wolff y Heilberg. Procura, *si cela est* [si eso es así], que al menos Lupus no vuelva a ser estafado, esta vez por Heilberg. Pero sin duda todo eso no es más que pura fanfarronería.

Rothschild se ha embolsado 10 millones de francos con el nuevo empréstito: un 4 por ciento neto.

No podré pasar por Bruselas camino de Londres, pues el dinero es demasiado escaso. Tendremos que arreglarlo para encontrarnos en Ostende —en la tarde del 27 (sábado), y cruzar el domingo para poder empezar el lunes. Ese día, el 29, aniversario de la insurrección polaca, puede que haya algo FRATERNALMENTE democrático, y en ese caso tendremos que asistir. Sería algo bastante bueno. Tú pronuncias un discurso en francés en Londres y luego lo imprimimos en la *Réforme*. Los alemanes tienen que hacer absolutamente algo para mantenerse a la altura de los franceses. Un solo discurso ayudaría más que diez artículos o cien visitas.

Habrás visto en *The Northern Star* del 2 de octubre la demanda presentada por Harney y los cartistas de un congreso democrático. Concédele tu apoyo, como yo haré entre los franceses. Podríamos tratar de celebrarlo, si es posible, el año próximo en Londres, quizá al mismo tiempo que el nuestro. De realizarse, podría tener un efecto muy saludable sobre los franceses y humillarlos un poco. Si no llegara a materializarse, la culpa será de los franceses y al menos se verán obligados a declararse. Sería aún mejor si la sede pudiera ser Bruselas; en Londres, Feargus podría hacer alguna tontería.

Por lo demás, nada nuevo. Entrega la adjunta a Bornstedt y escribe pronto diciéndome si vas a Londres.

Tu
E.

Escribe a la dirección del pintor si todavía la tienes. Es mejor.

Heine manda recuerdos. Está sumamente débil y un tanto lánguido. ¿Quién envió realmente tu artículo a L. Blanc? Dice que el nombre al pie de la carta le resultaba del todo desconocido. Bien podría ser esa la razón por la que dejó que el asunto se estancara.

[En el reverso de la carta]

*Monsieur Charles Marx, 42, rue d’Orléans, Faubourg d’Ixelles, Bruxelles*