Muy señor mío:

Obligado a abandonar Bruselas por varios meses, me hallo en la imposibilidad de desempeñar las funciones de que la reunión del 27 de septiembre ha tenido a bien investirme.

Le ruego, pues, que llame a un demócrata alemán residente en Bruselas para que asista a los trabajos de la comisión encargada de organizar una sociedad democrática universal.

Me permitiré proponerle a aquel de entre los demócratas alemanes de Bruselas a quien la reunión, si hubiera podido asistir a ella, habría nombrado para el cargo que en su ausencia se me ha hecho el honor de conferirme. Hablo del Sr. Marx, quien, en mi íntima convicción, tiene el derecho más fundado para representar en la comisión a la democracia alemana. Por tanto, no sería el Sr. Marx quien me reemplazaría en ella, sino más bien yo quien, en la reunión, reemplacé al Sr. Marx.

Acepte, señor, la seguridad de mi más distinguida consideración, con la que soy

su muy devoto
Frédéric Engels.

El Sr. Marx, que en el momento de la reunión se hallaba ausente de Bruselas, reside en el número 42 de la rue d’Orléans, Faubourg de Namur.

Señor
Señor Lucien Jottrand
66, rue Royale Extérieure,
Bruselas.